La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación presentó los primeros avances del Mapa de Calidad de Soja, una iniciativa que busca incorporar información sobre la calidad comercial de la oleaginosa para complementar los datos de producción disponibles en el país. Los resultados iniciales fueron dados a conocer durante una reunión de trabajo realizada en la Exposición Rural 2026, con la participación de organismos públicos y entidades representativas de la cadena sojera. El proyecto apunta a generar una base de datos estratégica que contribuya a mejorar la toma de decisiones comerciales, industriales y productivas.
La presentación se desarrolló como parte de las actividades organizadas en el stand oficial de la cartera agropecuaria durante la tradicional muestra del campo argentino. Del encuentro participaron el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, junto a funcionarios de la Secretaría, representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), de las cámaras arbitrales y de la Asociación de la Cadena de Soja Argentina (Acsoja).
El nuevo instrumento tiene como objetivo ampliar la información disponible sobre la producción sojera argentina mediante la incorporación de indicadores vinculados con la calidad comercial del grano. Hasta ahora, los informes oficiales se concentraban principalmente en estimaciones de superficie sembrada, rindes y producción, mientras que este proyecto busca sumar parámetros que permitan conocer con mayor precisión las características de la materia prima obtenida en las distintas regiones del país.
La iniciativa toma como referencia una experiencia consolidada dentro del sector agroindustrial argentino: el Informe Institucional sobre Calidad de Trigo Argentino, elaborado desde 1998. Ese trabajo se convirtió en una herramienta de consulta para productores, exportadores, industriales y operadores comerciales, al ofrecer datos técnicos sobre la calidad del cereal en las diferentes zonas productivas. El propósito de la Secretaría es replicar ese modelo en la cadena sojera mediante un esquema de trabajo colaborativo entre organismos públicos y entidades privadas.
Para la elaboración del Mapa de Calidad de Soja participan las cámaras arbitrales de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Bahía Blanca y Rosario, además del INTA, el Senasa y Acsoja. La articulación entre estas instituciones permitirá reunir información obtenida en distintos puntos del país bajo criterios técnicos comunes, con el objetivo de construir un diagnóstico representativo de la calidad de la producción nacional.
Como primera etapa del proyecto, durante la campaña 2025/2026 se llevó adelante una prueba piloto que permitió comenzar a recopilar datos en algunas de las principales regiones productoras de soja. Las muestras fueron obtenidas en el norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y la zona de Marcos Juárez, en la provincia de Córdoba, áreas que concentran una parte significativa de la producción nacional.
A partir de esas muestras se realizaron diferentes análisis de laboratorio para evaluar parámetros considerados fundamentales dentro del comercio de soja. Entre ellos se estudiaron los niveles de humedad, el contenido de proteína SSS y el porcentaje de materia grasa, variables que influyen tanto en el valor comercial del grano como en su rendimiento industrial para la elaboración de aceite, harina y otros derivados.
La recopilación sistemática de estos datos permitirá construir, con el paso de las campañas agrícolas, un mapa cada vez más preciso sobre la calidad de la soja producida en las distintas regiones argentinas. Esa información podrá convertirse en una herramienta de referencia para productores, exportadores, industrias procesadoras, organismos técnicos y responsables del diseño de políticas públicas vinculadas al sector agropecuario.
Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que el objetivo final consiste en integrar la información sobre calidad con los datos ya publicados en los informes de Estimaciones Agrícolas, generando así un sistema más completo para el seguimiento de la producción granaria nacional. De esta manera, además de conocer cuánto produce cada región, será posible identificar las características comerciales de esa producción.
La disponibilidad de indicadores estandarizados sobre calidad también representa un aporte para la competitividad del complejo sojero argentino en los mercados internacionales. La soja y sus derivados constituyen uno de los principales productos de exportación del país, por lo que disponer de información técnica confiable puede favorecer la planificación comercial y aportar mayor previsibilidad a toda la cadena.
Otro de los aspectos destacados del proyecto es el trabajo coordinado entre instituciones públicas y privadas. La participación conjunta de organismos de investigación, entidades sanitarias, cámaras arbitrales y asociaciones sectoriales busca garantizar la consistencia metodológica de los análisis y asegurar que los resultados respondan a estándares técnicos reconocidos por toda la actividad.
El antecedente del Mapa de Calidad de Trigo Argentino demuestra que este tipo de herramientas puede consolidarse como una fuente permanente de información para el sector. Desde hace casi tres décadas, ese informe cuenta con la colaboración de las cámaras arbitrales y el respaldo de la Federación de Centros y Entidades Gremiales de Acopiadores de Cereales, la Federación Argentina de la Industria Molinera, cooperativas, molinos y empresas de acopio distribuidas en distintas provincias.
La intención oficial es replicar ese esquema de cooperación institucional para el cultivo de soja, ampliando progresivamente la cantidad de muestras, regiones analizadas y parámetros de calidad evaluados. A medida que el programa se consolide, el mapa permitirá generar series históricas que facilitarán el análisis de tendencias y la comparación entre campañas.
La puesta en marcha de esta iniciativa representa un nuevo paso en el desarrollo de herramientas orientadas a fortalecer la transparencia y la disponibilidad de información dentro de la cadena agroindustrial. Además de aportar datos útiles para las decisiones comerciales, el sistema podrá transformarse en un insumo relevante para investigaciones, programas de mejoramiento genético y estrategias de agregado de valor.
Con los primeros resultados ya obtenidos durante la campaña piloto, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca inició el camino hacia la construcción de un sistema nacional de información sobre la calidad de la soja. El desafío será ampliar su cobertura en las próximas campañas para consolidar una base de datos que complemente las estadísticas productivas y brinde un panorama más completo sobre uno de los cultivos más importantes de la economía argentina.