Los campos ganaderos atraviesan un proceso de recuperación de precios luego de varios años de escasa actividad, impulsados por la mejora en la rentabilidad de la producción de carne y por la creciente demanda de inversores y productores que buscan alternativas frente a la limitada oferta de tierras agrícolas. De acuerdo con el análisis del operador inmobiliario Federico Nordheimer, los establecimientos destinados a la cría bovina registraron incrementos promedio del 33% en su valor durante el último año, una tendencia que comienza a observarse en distintas regiones ganaderas del país.
Según informó Bichos de Campo, el especialista señaló que el mercado inmobiliario rural acompaña el nuevo escenario que vive la ganadería argentina, favorecida por la recuperación del precio del ganado y por mejores perspectivas económicas para la actividad.
Aunque el valor de la tierra muestra una evolución positiva, Nordheimer considera que todavía no refleja plenamente la mejora experimentada por el negocio ganadero.
El operador explicó que el incremento registrado por los campos de cría resulta importante si se lo compara con los valores de años anteriores, aunque todavía se mantiene por debajo de la evolución que tuvieron los precios del ganado.
Durante los últimos años, la recuperación del mercado de la carne permitió una mejora significativa en el valor del novillo, situación que comenzó a trasladarse gradualmente al mercado inmobiliario rural."Los campos de cría aumentaron en promedio un 33%, pero si uno lo compara con lo que pasó con la carne, la tierra todavía quedó atrasada", afirmó Federico Nordheimer, según publicó Bichos de Campo.
El especialista sostuvo que el ajuste de los valores de la tierra suele producirse con mayor lentitud debido a las características propias de este tipo de activos.
La compra de un establecimiento rural implica inversiones de gran magnitud y decisiones patrimoniales de largo plazo, por lo que las variaciones de precios no replican inmediatamente los movimientos observados en el mercado ganadero.
En ese sentido, explicó que la mejora registrada por la hacienda fue considerablemente superior."Pensá que la carne aumentó un 100% o hasta un 200%. El kilo de novillo pasó de alrededor de un dólar a tres dólares. El campo aumentó, pero no lo que aumentó la carne, obviamente porque tarda en trasladarse ese precio de la carne a la tierra", señaló Nordheimer, de acuerdo con la información difundida por Bichos de Campo.
Uno de los ejemplos utilizados por el operador para describir la evolución del mercado corresponde a la Cuenca del Salado, una de las principales regiones ganaderas de la provincia de Buenos Aires.
Según indicó, los establecimientos de cría que hace aproximadamente un año se comercializaban entre 2.500 y 3.000 dólares por hectárea actualmente alcanzan valores que oscilan entre 3.500 y 4.000 dólares por hectárea.
La evolución de estos precios refleja un renovado interés por los campos dedicados a la producción bovina, especialmente aquellos que presentan aptitud para sistemas de cría.
El comportamiento del mercado también evidencia una mejora en las expectativas sobre el negocio ganadero luego de varios años de escasa dinámica en las operaciones inmobiliarias rurales.
De acuerdo con el análisis realizado por Federico Nordheimer, la recuperación de los valores no constituye un hecho aislado ni se limita únicamente a la provincia de Buenos Aires.
Según explicó, el mayor movimiento de consultas y operaciones también alcanza a otras regiones tradicionalmente vinculadas con la actividad ganadera.
Entre ellas mencionó Entre Ríos, donde aseguró que durante el último año se concretaron más operaciones de compraventa que en los tres años previos acumulados.
El mismo comportamiento comienza a observarse en San Luis, distintas zonas de Santiago del Estero y La Pampa, mercados donde también se registra un incremento del interés por parte de compradores.
La mayor actividad comercial confirma una reactivación del segmento ganadero dentro del mercado inmobiliario rural argentino.
Uno de los principales factores que explican esta tendencia es la limitada disponibilidad de establecimientos agrícolas en venta.
Según el operador, la escasa oferta de tierras con alta aptitud agrícola comenzó a modificar las decisiones de inversión de numerosos productores.
Frente a la dificultad para acceder a este tipo de establecimientos, muchos inversores empezaron a dirigir su atención hacia los campos ganaderos."Es algo que se da en general en todos lados. Como los campos agrícolas aumentaron y además hay muy pocos en venta, empezó a aparecer un mayor interés por los campos ganaderos. Hay productores que comenzaron a diversificar sus inversiones hacia la ganadería", explicó Nordheimer, según consignó Bichos de Campo.
Esta diversificación responde tanto a cuestiones patrimoniales como productivas.
El mejor desempeño económico de la ganadería permitió que establecimientos anteriormente considerados menos atractivos recuperaran interés dentro del mercado.
El fortalecimiento del precio de la carne aparece como el principal motor de esta recuperación.
La mejora registrada por el valor del novillo modificó los márgenes económicos de la actividad y elevó las expectativas de quienes analizan inversiones de largo plazo.
En consecuencia, numerosos productores agrícolas comenzaron a considerar la incorporación de campos ganaderos como una alternativa para ampliar o diversificar sus negocios.
Nordheimer sostuvo que este cambio de escenario resulta evidente en la evolución de la demanda."La verdad es que el precio de la carne está bien y, como no hay campos agrícolas buenos disponibles, cada vez más agricultores o gente que tiene excedentes mira campos ganaderos que antes directamente descartaba", concluyó el operador inmobiliario, de acuerdo con la publicación de Bichos de Campo.
La recuperación del mercado de campos ganaderos representa uno de los cambios más relevantes observados en el negocio inmobiliario rural durante el último año.
Después de un período caracterizado por una baja cantidad de operaciones y escasa variación de precios, la mejora de los indicadores económicos de la ganadería comenzó a reflejarse también en el valor de la tierra.
Aunque los especialistas consideran que todavía existe margen para nuevas actualizaciones si la rentabilidad del sector continúa consolidándose, el incremento registrado confirma una recuperación del interés por este tipo de activos.
Al mismo tiempo, la menor disponibilidad de campos agrícolas genera un desplazamiento parcial de la demanda hacia establecimientos ganaderos, ampliando la base de potenciales compradores.
En un contexto donde la carne recuperó competitividad y la producción bovina vuelve a ofrecer perspectivas favorables, el mercado inmobiliario rural comienza a reflejar esa transformación mediante una mayor cantidad de operaciones y una valorización sostenida de los campos destinados a la ganadería.