El sector agroindustrial argentino podría generar US$25.000 millones adicionales en exportaciones durante la próxima década si se consolidan la estabilidad macroeconómica, una menor presión impositiva, mejoras en infraestructura y un marco regulatorio previsible. Así lo señalaron directivos de Banco Galicia, Adecoagro y Cargill durante un panel realizado en la Exposición Rural de Palermo, según informó La Nación en una nota firmada por Cristian Mira.
Los empresarios coincidieron en que el país cuenta con condiciones para incrementar significativamente la producción de granos, carnes y lácteos, aunque remarcaron que será necesario sostener reglas de juego estables para incentivar nuevas inversiones.
Gastón Bourdieu, presidente de Banco Galicia, recordó un estudio de la Fundación Producir Conservando que proyecta un ingreso adicional de US$25.000 millones en divisas si se eliminan trabas estructurales que hoy limitan el crecimiento del sector.

Durante su exposición también sostuvo que la confianza sigue siendo uno de los principales desafíos para atraer inversiones. "Nosotros tuvimos diez default y cuatro o cinco confiscaciones de depósitos: eso explica por qué Uruguay tiene 73 puntos de riesgo país y nosotros todavía 400", afirmó.
Por su parte, Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, destacó que Argentina posee ventajas competitivas únicas para expandir su producción agroindustrial y remarcó el potencial de la sustentabilidad. "La capacidad de fijación de carbono en todas las actividades agroindustriales se puede multiplicar por cinco", aseguró.
El ejecutivo también identificó a la lechería como uno de los sectores con mayor margen de crecimiento. Explicó que el país produce prácticamente el mismo volumen de leche desde finales de la década de 1990 y advirtió que actualmente existen limitaciones industriales para procesar una mayor oferta, debido a la situación que atraviesan varias empresas lácteas.
En tanto, Fernando García Cozzi, presidente de Cargill Argentina, insistió en la necesidad de avanzar con la eliminación de los derechos de exportación. "Necesitamos reglas de juego que incentiven la producción" y "No se puede pensar en un aumento de la producción mientras exista un impuesto a la exportación", expresó.
El directivo sostuvo además que la falta de previsibilidad ha condicionado durante años las decisiones de inversión del sector agroindustrial y recordó que frecuentes modificaciones tributarias afectaron la planificación de los productores.
Los tres ejecutivos coincidieron también en que la infraestructura logística constituye otro factor determinante para elevar la competitividad. Mejorar rutas, ampliar la red ferroviaria y fortalecer el transporte de cargas permitiría reducir costos y aumentar la producción en regiones alejadas de los puertos exportadores.
Bosch también planteó la necesidad de avanzar en una nueva ley de semillas que fortalezca la protección de la propiedad intelectual y fomente la innovación tecnológica, mientras que otros participantes mencionaron la importancia de actualizar la legislación sobre tierras para favorecer nuevas inversiones.

Bourdieu recordó además que el agro mantiene un fuerte impacto sobre el empleo privado argentino. Citó estudios que estiman que la actividad genera cerca de un tercio de los puestos de trabajo del sector privado entre empleos directos e indirectos, lo que refleja su peso dentro de la economía nacional.
Los empresarios coincidieron en que las reformas económicas impulsadas por el Gobierno representan una oportunidad para recuperar competitividad, aunque remarcaron que el desafío será sostener esas políticas en el tiempo para consolidar la confianza y atraer inversiones de largo plazo.