La histórica planta de Vassalli Fabril S.A., ubicada en Firmat, provincia de Santa Fe, volvió a mostrar actividad industrial con el ensamblado de una cosechadora 0 kilómetro, la primera que sale de la línea de producción tras varios meses de inactividad. El hecho, difundido por TN Campo, despertó expectativas entre trabajadores, productores y el sector de la maquinaria agrícola, ya que representa una señal de posible reactivación de una empresa emblemática de la industria nacional, aunque el proceso continúa condicionado por dificultades económicas, conflictos laborales y negociaciones para el ingreso de nuevos inversores.
La unidad terminada corresponde al modelo V-570 E y fue exhibida en el ingreso principal del establecimiento, debajo del tradicional cartel que identifica a la compañía.
La imagen contrastó con el estado que presentaban las instalaciones durante los últimos meses, marcados por la paralización de la producción, el deterioro del predio y la incertidumbre sobre el futuro de la fábrica.
Para buena parte de la comunidad de Firmat y de quienes integran la empresa, la aparición de la cosechadora constituye el primer indicio concreto de que la planta podría retomar gradualmente su actividad.
la cosechadora v-570 e, recién ensamblada en la planta de vassalli fabril s.a., fue colocada en el frente del predio sobre la ruta en firmat. es la primera unidad que sale de la línea de producción tras varios meses de inactividad total. (foto: diario de firmat).
Fundada hace más de siete décadas, Vassalli ocupa un lugar central en la historia de la industria nacional de maquinaria agrícola.
La compañía fue una de las pioneras en el desarrollo de cosechadoras fabricadas en Argentina y durante décadas se consolidó como una referencia para productores de todo el país.
Sin embargo, en los últimos años enfrentó una compleja situación financiera que derivó en la reducción de la actividad, dificultades para sostener la producción y una creciente incertidumbre sobre su continuidad.
La interrupción casi total del funcionamiento de la planta durante los últimos meses profundizó ese escenario y generó preocupación tanto entre los trabajadores como en el entramado productivo de la región.
Por ese motivo, el ensamblado de una nueva máquina fue interpretado como una señal alentadora dentro de un contexto que aún continúa siendo delicado.
De acuerdo con la información publicada por TN Campo, la reanudación parcial de las tareas no implica que la situación de la empresa esté completamente resuelta.
La firma mantiene una importante deuda salarial con la totalidad de su personal, una situación que se arrastra desde 2025 y que todavía no encontró una solución definitiva.
Durante las últimas semanas se realizaron algunos pagos parciales que permitieron avanzar con el reinicio de determinadas tareas productivas.
Según trascendió, una parte de esos recursos provino de la comercialización de repuestos de la marca, mientras que otro desembolso fue efectuado por el grupo inversor que negocia la adquisición de la compañía.
Estos pagos permitieron avanzar en un esquema de reactivación gradual mientras continúan las conversaciones para regularizar la situación financiera.
La estrategia para recuperar la actividad industrial está vinculada con las negociaciones que mantiene un grupo empresario interesado en asumir el control de la fábrica.
En ese marco, Roberto Chinelli, quien se presentó como CEO designado por los potenciales inversores, mantuvo reuniones con representantes de los trabajadores para explicar el estado de las negociaciones y los pasos previstos para retomar la producción.
Según la información difundida por TN Campo, uno de los principales obstáculos continúa siendo el embargo judicial que pesa sobre las cuentas bancarias de la empresa.
Esa situación limita la operatoria financiera y dificulta la normalización de los pagos y de las operaciones comerciales.
Frente a ese escenario, el plan impulsado por los nuevos inversores apunta a recuperar gradualmente la producción para generar ingresos, fortalecer el flujo de fondos y reconstruir la confianza de clientes y proveedores.
El reinicio de la actividad también fue posible gracias al acuerdo alcanzado con los empleados.
Los operarios aceptaron retomar las tareas de ensamblado luego de recibir pagos parciales y bajo el compromiso de percibir nuevas sumas destinadas a reducir la deuda acumulada.
El esquema contempla que esos desembolsos sean considerados como adelantos a cuenta de las obligaciones salariales pendientes.
Para los trabajadores, la posibilidad de volver a producir representa una oportunidad para sostener la continuidad laboral mientras se resuelve el proceso de reestructuración de la empresa.
No obstante, la regularización definitiva dependerá del cumplimiento de los compromisos asumidos y de la evolución de las negociaciones financieras.
La eventual recuperación de Vassalli trasciende el futuro de una empresa en particular.
La fábrica constituye uno de los símbolos de la industria argentina de maquinaria agrícola, un sector que mantiene una fuerte vinculación con la producción agropecuaria y el desarrollo de numerosas economías regionales.
Su reactivación podría generar un efecto positivo sobre proveedores de componentes, talleres metalúrgicos, transportistas y otros actores vinculados a la cadena de valor.
Además, permitiría recuperar parte de la capacidad industrial instalada en un segmento estratégico para el abastecimiento del mercado interno.
La continuidad de la producción también tendría impacto sobre el empleo en Firmat, una ciudad cuya historia industrial está estrechamente ligada al desarrollo de la compañía.
La salida de la primera cosechadora después de meses de paralización constituye un hecho de alto valor simbólico para la empresa y para la comunidad local.
Sin embargo, el proceso de recuperación todavía enfrenta desafíos significativos.
La resolución del conflicto salarial, la normalización de la situación financiera, el levantamiento de las restricciones bancarias y la concreción del ingreso del grupo inversor serán factores determinantes para consolidar la reactivación.
Según la información publicada por TN Campo, la fabricación del modelo V-570 E representa el primer paso de una estrategia orientada a devolverle continuidad operativa a una de las marcas más tradicionales de la maquinaria agrícola argentina. Si ese proceso logra sostenerse en el tiempo, la planta de Firmat podría comenzar una nueva etapa productiva, recuperando parte del protagonismo que durante décadas tuvo dentro de la industria nacional y contribuyendo nuevamente al desarrollo del sector agroindustrial.