En el Día Internacional de la Cerveza, la industria muestra cómo cambian las preferencias de los consumidores con una oferta cada vez más amplia de cervezas sin alcohol, sin gluten y bajas en calorías, sin perder el rol social que convirtió a esta bebida en una de las protagonistas de los encuentros. La evolución del mercado responde a nuevos hábitos de consumo y a una mayor búsqueda de opciones para diferentes estilos de vida, según informó Forbes.
En Argentina, el consumo alcanza los 43 litros por persona al año, mientras las compañías amplían su portafolio con nuevas variedades. Para María Sol Cravello, sommelier de Cervecería y Maltería Quilmes, la cerveza mantiene un fuerte vínculo con la cultura local.

"La cerveza es la bebida del encuentro, porque invita a compartir, a conversar y a acompañarnos. No tenemos tanto la costumbre de tomar cerveza solos en una barra, queremos compartirla y que la charla también sea parte de ese acompañarnos", afirmó.
La especialista explicó que el formato de 710 mililitros es actualmente uno de los que más crece porque favorece el consumo compartido. Al mismo tiempo, señaló que las alternativas sin alcohol y sin gluten vienen ganando terreno de manera acelerada.
Según Cravello, las ventas de cervezas sin alcohol se triplicaron en los últimos dos años y medio. Marcas como Stella Artois, Corona y Quilmes ya cuentan con versiones sin alcohol, mientras que Michelob Ultra ofrece una propuesta sin gluten y baja en calorías. Además, la compañía incorporó recientemente Stella Artois Pure Gold, desarrollada para personas con celiaquía o para quienes eligen reducir el consumo de gluten.

"La gente elige tomarla en el almuerzo, si tiene un encuentro y debe manejar después, si quiere hacer una pausa en su jornada laboral o porque, simplemente, tiene ganas de tomar una cerveza", explicó la sommelier.
La producción también acompaña esa evolución. Las cervecerías de Quilmes elaboran en promedio 87,5 millones de litros por mes, distribuidos entre más de veinte variedades y presentaciones.
Otro de los cambios se observa en el consumo fuera del hogar. Un estudio elaborado por Oxford Economics para AB InBev reveló que el 77% de las personas considera al bar como el lugar ideal para compartir una cerveza con amigos o familiares.

Cravello destacó que la cerveza es una de las bebidas más versátiles para acompañar comidas y recomendó ir más allá de las combinaciones tradicionales.
"Se puede degustar con todo tipo de comidas, porque es una de las bebidas más versátiles que existe. Puede acompañar ensalada, sushi, pastas, asados, pescados y hasta postres", señaló.
La especialista también compartió algunas recomendaciones para mejorar la experiencia de consumo. Aconsejó mantener la cerveza siempre fría, servirla en un vaso o copa para apreciar el aroma y el color, y dejar una capa de espuma de aproximadamente dos dedos, ya que ayuda a conservar los sabores y la carbonatación.

En cuanto a las preferencias de los consumidores, explicó que actualmente se observa un regreso a la Lager clásica, aunque convive con una oferta cada vez más diversa que incluye IPA, Stout, Amber Lager y otras variedades artesanales o especiales.
La calidad también aparece como uno de los diferenciales de la industria local. Según la compañía, todas las cervezas elaboradas pasan por más de 1.000 controles de calidad, mientras distintas etiquetas argentinas obtuvieron reconocimientos internacionales en competencias como World Beer Awards y la Copa Cervezas de América.

La evolución del mercado muestra que la cerveza mantiene su lugar como bebida de encuentro, pero ahora incorpora alternativas para consumidores con diferentes preferencias alimentarias y estilos de vida, ampliando las posibilidades de consumo sin perder su tradición.