Una crisis silenciosa golpea a la producción ovina: quedan solo 2 millones de ovejas

Sequías, nevadas, predadores, guanacos y costos elevados redujeron el stock a un tercio de su máximo histórico

Una crisis silenciosa golpea a la producción ovina: quedan solo 2 millones de ovejas
martes 18 de agosto de 2026

La producción ovina de Santa Cruz atraviesa una etapa de fuerte contracción: la provincia conserva poco más de 2 millones de ovejas, frente a los 6 millones que llegó a registrar, mientras los productores enfrentan el impacto acumulado de sequías, nevadas, predadores, competencia del guanaco y costos elevados. La situación, expuesta por el productor y dirigente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), César Guatti, adquiere relevancia pese a que los precios actuales de la carne ovina y la lana ofrecen señales favorables para la actividad.

La caída del stock representa una reducción de alrededor de dos tercios respecto del máximo histórico. El proceso no responde a una única causa, sino a una sucesión de eventos climáticos y económicos que afectaron la capacidad de los establecimientos para sostener y recomponer sus majadas.

En declaraciones difundidas por Bichos de Campo, Guatti describió la magnitud del retroceso productivo y señaló: “En la provincia hay 2 millones de ovinos cuando supimos tener una majada de 6 millones años atrás, pero los eventos climáticos, los problemas económicos, las plagas y los predadores nos castigaron fuerte”.

El escenario actual combina dificultades de corto plazo, como las nevadas que afectan distintos sectores de la provincia, con problemas estructurales que condicionan la recuperación de los establecimientos. Entre ellos aparecen la reducción de la disponibilidad de pastizales, la expansión de las poblaciones de guanacos, los ataques de zorros y pumas y el aumento de los costos medidos en dólares.

Para los productores, el desafío consiste ahora en sostener los establecimientos que continúan activos y recuperar progresivamente aquellos campos que dejaron de producir.

Una caída que comenzó con grandes eventos climáticos

La reducción del rodeo ovino santacruceño tiene antecedentes que se remontan varias décadas. Dos acontecimientos climáticos y ambientales marcaron especialmente la historia reciente de la actividad.

En 1991, la erupción del volcán Hudson provocó la muerte de entre 1,5 y 2 millones de ovejas. Cuatro años después, la denominada “nevada del siglo” de 1995 generó otra pérdida de entre 500.000 y un millón de animales.

Aquellos episodios produjeron una fuerte reducción de las majadas y alteraron la estructura productiva de la provincia. Con posterioridad hubo una recuperación parcial, impulsada entre otros factores por las herramientas previstas en la Ley Ovina, pero el crecimiento no logró sostenerse durante las décadas siguientes.

La actividad volvió a enfrentar condiciones adversas en los últimos años. La falta de precipitaciones redujo la disponibilidad de forraje y afectó tanto la condición corporal de las ovejas como la capacidad de los establecimientos para mantener sus niveles habituales de producción.

Guatti señaló que el problema fue particularmente intenso en los últimos seis años. Según explicó a Bichos de Campo: “Hemos pasado de los últimos seis años cuatro años de sequías extremas que han provocado mucho daño sobre la producción”.

Las lluvias registradas posteriormente permitieron mejorar el panorama en algunas zonas, pero el alivio no eliminó las consecuencias acumuladas. La recuperación de los pastizales requiere tiempo y las majadas también quedaron afectadas por el deterioro de las madres.

Ahora, el invierno sumó una nueva dificultad.

La nieve complica el acceso a las majadas

Las condiciones invernales volvieron a poner a prueba a los establecimientos. En particular, sectores del noroeste de Santa Cruz registraron acumulaciones de nieve que dificultan el acceso a los animales y complican las tareas de alimentación.

“Tenemos algunas zonas de la provincia muy afectadas por nieve”, explicó Guatti, según la información publicada por Bichos de Campo. Entre las áreas comprometidas también mencionó Pampa Alta.

La dificultad no radica únicamente en la cantidad de nieve acumulada. En una producción extensiva como la santacruceña, la imposibilidad de llegar hasta determinados sectores puede impedir el suministro de alimento en momentos críticos.

Frente a esta situación, la FIAS busca colaborar con maquinaria para abrir caminos y facilitar el acceso a los establecimientos afectados.

La respuesta inmediata se concentra en evitar nuevas pérdidas de animales, pero el problema de fondo es más amplio: cada evento climático adverso puede retrasar todavía más la reconstrucción de las majadas y deteriorar la capacidad financiera de los productores.

El guanaco compite por el mismo recurso

A las condiciones meteorológicas se suma un factor que ganó peso en la estructura productiva de Santa Cruz: el crecimiento de la población de guanacos.

La producción ovina provincial es predominantemente extensiva y se apoya en el aprovechamiento de pastizales naturales. En ese sistema, la disponibilidad de forraje determina cuántos animales puede sostener cada establecimiento.

La expansión de la población de guanacos incrementa la presión sobre ese recurso. Guatti estimó que en Santa Cruz existen más de 2 millones de guanacos y advirtió sobre su impacto en los sistemas productivos.

Según sostuvo, esa población “deja a la oveja sin su recurso natural, sin su pastizal”, en una declaración reproducida por Bichos de Campo.

La consecuencia para los productores es la necesidad de ajustar la carga animal para evitar el deterioro de los campos. Cuando la oferta de pasto no alcanza para sostener simultáneamente a la hacienda doméstica y a una población creciente de fauna silvestre, la alternativa puede ser reducir la cantidad de ovejas.

Eso dificulta todavía más la recuperación del stock provincial.

El dirigente de la FIAS también planteó la necesidad de avanzar sobre los efectos de los predadores, principalmente zorros y pumas. Los ataques generan mortalidad directa en las majadas y agregan pérdidas en establecimientos que ya trabajan con márgenes estrechos.

A esto se suma otro problema: los campos que dejaron de producir.

Según explicó Guatti, algunos establecimientos abandonados pueden convertirse en refugio para especies que luego afectan a los productores vecinos. “Esos campos desocupados terminan transformándose en las guaridas de los predadores y de las plagas que después atacan a los productores que están en producción”, afirmó.

El problema adquiere una dimensión territorial porque la salida de productores no solo reduce la cantidad de ovejas, sino que también genera superficies sin manejo productivo.

Precios favorables, pero costos elevados

La particularidad del momento actual es que la caída del stock no coincide con un escenario de precios desfavorables para los productos ovinos.

El valor del cordero alcanzó este año alrededor de US$5 por kilo gancho, una cotización que Guatti calificó como “muy buena”. En el caso de la lana, los precios presentan una dispersión considerable según el tipo y la calidad de la fibra: las cotizaciones mencionadas se ubican entre US$2,50 y US$3 por kilo, mientras que las lanas más finas pueden alcanzar aproximadamente US$8.

La mejora en los precios, sin embargo, no alcanza para resolver por sí sola la situación de muchos establecimientos.

El principal límite aparece en la estructura de costos. La producción patagónica depende de una logística extensa, infraestructura específica y un sistema productivo condicionado por las distancias y el ambiente.

“En la Patagonia tenemos un problema grave de costos, nuestros costos en dólares han subido mucho”, señaló Guatti, de acuerdo con Bichos de Campo.

Ese aumento afecta especialmente a los pequeños y medianos productores, que cuentan con menor capacidad para absorber los incrementos de gastos y realizar inversiones para mejorar sus sistemas.

La consecuencia puede ser el abandono de establecimientos y el despoblamiento rural, un fenómeno que profundiza los problemas productivos y territoriales de la provincia.

La propuesta para volver a crecer

Ante este escenario, la FIAS considera que la producción ovina todavía tiene posibilidades de recuperación, pero plantea la necesidad de modificar parcialmente los sistemas productivos.

Una de las alternativas consiste en incorporar áreas bajo riego donde las condiciones lo permitan y utilizar suplementación estratégica en los establecimientos que no cuentan con disponibilidad suficiente de agua.

El objetivo es elevar la capacidad productiva de los campos y reducir la dependencia exclusiva de las condiciones naturales.

Guatti propone avanzar en una transformación gradual de los sistemas extensivos. “Ir adaptando esas explotaciones extensivas a convertirlas en semi intensivas”, planteó, al tiempo que reclamó herramientas financieras que permitan a los productores afrontar las inversiones necesarias.

La propuesta no supone abandonar el esquema tradicional de producción de la Patagonia, sino incorporar herramientas que permitan mejorar la utilización de los recursos disponibles y elevar la cantidad de animales que cada establecimiento puede sostener.

La recuperación del stock, de todos modos, requerirá tiempo. El punto de partida es una majada de poco más de 2 millones de ovejas, muy por debajo de los 6 millones del máximo histórico.

El control del guanaco, otro punto central

La regulación de la población de guanacos aparece como otra de las herramientas que el sector considera necesarias para recuperar capacidad productiva.

Actualmente existe un esquema de aprovechamiento y faena, pero desde la FIAS consideran que la escala todavía es insuficiente frente al crecimiento de la población.

Guatti indicó que durante el año pasado se faenaron 10.000 guanacos en frigoríficos de Santa Cruz, mientras que estimó que nacen más de 200.000 ejemplares por año.

La diferencia entre ambos números permite dimensionar la dificultad para reducir la presión sobre los pastizales mediante el esquema actual.

Para los productores, una estrategia de control debería contemplar tanto la conservación de la fauna como la necesidad de garantizar disponibilidad de recursos para la producción ganadera.

El debate también excede a la actividad ovina. El guanaco forma parte del ecosistema patagónico y cualquier política sobre su población debe contemplar aspectos ambientales, productivos y económicos.

Recuperar productores para recuperar ovejas

La reconstrucción de la producción ovina santacruceña no depende solamente de incrementar la cantidad de animales. También requiere evitar el abandono de establecimientos, mejorar su capacidad productiva y generar condiciones para que nuevas inversiones encuentren una ecuación económica viable.

La situación actual muestra que incluso con valores atractivos para el cordero y determinados tipos de lana, la actividad puede permanecer estancada si los costos, el clima y la disponibilidad de recursos impiden aumentar la escala.

El desafío, por lo tanto, tiene una dimensión productiva y otra territorial. Mantener los campos en actividad permite sostener empleo, servicios e infraestructura en áreas alejadas de los principales centros urbanos.

Guatti sintetizó el objetivo del sector en una estrategia de recuperación gradual: “Consolidar los establecimientos que están en marcha y de ahí en más ir ganándole a los que en algún momento cayeron en situación de abandono”, según la declaración reproducida por Bichos de Campo.

La meta implica primero detener el deterioro y luego recuperar parte del stock perdido.

Una crisis silenciosa golpea a la producción ovina: quedan solo 2 millones de ovejas

Santa Cruz conserva condiciones naturales para desarrollar la actividad ovina, pero la experiencia de las últimas décadas muestra que el potencial productivo no alcanza por sí solo. Sequías, nevadas, predadores, guanacos y costos elevados se combinaron para reducir una actividad que llegó a tener tres veces más animales que en la actualidad.

El desafío para los próximos años será transformar los precios favorables en una recuperación efectiva de las majadas. Para conseguirlo, el sector plantea una combinación de financiamiento, mejoras productivas, manejo del ambiente, control de predadores y aprovechamiento del guanaco.

La recuperación, en definitiva, no pasa solamente por volver a contar ovejas. También implica volver a poblar campos, sostener productores y recuperar una actividad que cumple un papel central en la ocupación productiva del territorio santacruceño.

 

 

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