Walter Román es uno de los empresarios que busca dar un nuevo salto en el negocio de infraestructura y servicios. A través de Rowing, encabeza uno de los dos consorcios que continúan en carrera por el 90% de AySA, en una propuesta que reúne experiencia local, conocimiento del sector del agua y socios internacionales.
Según informó PERFIL, en una nota de Giselle Leclercq, el empresario construyó durante las últimas décadas un perfil diversificado, con participación en compañías vinculadas con logística, ingeniería, construcción, tecnología, salud, servicios e inversiones inmobiliarias.
Román es parte de una familia con una extensa trayectoria en el sector logístico argentino. Los negocios familiares se reorganizaron durante la década del 90 y, desde entonces, los distintos integrantes desarrollaron sus propias compañías y áreas de actividad.
En el caso de Walter Román, uno de los principales puntos de partida fue Rowing, una empresa vinculada con la ingeniería y la construcción. Con el tiempo, su actividad se amplió hacia diferentes sectores y dio lugar a un grupo con participación en múltiples emprendimientos.
Entre las compañías vinculadas a su actividad empresarial aparecen Equo Capital, ConnecTed, Control Ecológico, Urbano Exprés, Direct Group, Lógico, Santa Catalina, Nexup Health, Equo Real Estate y Hacela Rodar, según la información publicada por PERFIL.

Ahora, la apuesta más relevante está en el sector de agua y saneamiento. Para competir por AySA, Rowing se asoció con Transclor, la compañía de Mauricio Filiberti; la brasileña Arcos Saneamento e Participações, del Grupo Equipav, y PHX Aqua AR B.V., un vehículo de inversión con sede en los Países Bajos.
La combinación reúne perfiles diferentes. Transclor aporta experiencia en la provisión de insumos y en procesos vinculados con la potabilización; Arcos suma conocimiento internacional en la operación de servicios de agua y saneamiento, mientras que PHX participa como socio financiero.
El consorcio designó a Arcos como operador técnico, un rol central para una compañía cuya actividad requiere capacidad de gestión, mantenimiento, expansión de redes e inversiones de largo plazo.
La competencia por AySA tiene como otro protagonista al Grupo Roggio, que se presentó asociado con Aguas de Corrientes, la empresa israelí Mekorot y el grupo japonés Marubeni. Ambos grupos quedaron en carrera luego de la apertura de las ofertas técnicas.
La licitación contempla la transferencia del 90% de las acciones de AySA pertenecientes al Estado Nacional, mientras que el 10% restante continuará en manos de los trabajadores mediante el Programa de Propiedad Participada.
Para los grupos empresarios, el atractivo está vinculado con la escala de la compañía y con el programa de inversiones que acompañará la nueva etapa. AySA presta servicios de agua potable y saneamiento a 11,4 millones de personas y cuenta con una extensa infraestructura que requiere mantenimiento, ampliación y modernización.
El futuro operador deberá cumplir un programa de inversiones y objetivos de expansión establecidos en el contrato. El esquema oficial contempla un Plan de Acción 2027-2031 y obligaciones de inversión superiores a US$2.000 millones durante los primeros cinco años.
Para Román, la operación representa además una nueva expansión de su perfil empresario hacia un sector estratégico. El grupo familiar ya tiene presencia en actividades vinculadas con infraestructura y logística, mientras que otros integrantes de la familia desarrollaron negocios en diferentes áreas.
Uno de ellos es Leonardo Román, quien a través de Servimagnus participa como socio local de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay, otro negocio de infraestructura de gran escala.
La apuesta por AySA coloca ahora a Walter Román frente a un desafío diferente: combinar la experiencia de su grupo empresario con socios especializados para operar una compañía de servicios públicos de alcance masivo.
La definición dependerá de las próximas etapas del proceso de privatización, pero la composición del consorcio muestra la estrategia elegida: capital local, experiencia en agua, capacidad operativa internacional y respaldo financiero para competir por uno de los principales activos de infraestructura del país.