Ideas & Opiniones / AgroContent

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente

Tres amigos comenzaron con máquinas de bordar y transformaron aquella experiencia en una fábrica con 832 clientes y 200 toneladas de capacidad

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente
domingo 27 de septiembre de 2026 - 08:00

Lo que comenzó en 1986 con una máquina de bordar en un pequeño taller de Palermo terminó convertido en una empresa industrial con dos plantas, 832 clientes y capacidad para producir hasta 200.000 kilos de toallas por mes. La historia de Franco Valente comenzó cuando José Ini, David Setton y Adolfo Setton decidieron asociarse y aprovechar una oportunidad dentro de la industria textil.

Según informó TN, los tres empresarios ya tenían experiencia en el sector cuando comenzaron a trabajar juntos. Adolfo y José eran amigos desde los 10 años y, con el tiempo, los caminos laborales de los tres terminaron confluyendo.

La primera oportunidad apareció en las demoras que sufrían los fabricantes de ropa para realizar bordados. Compraron una máquina, luego otra y después una tercera. La demanda creció hasta convertirlos en uno de los principales referentes del rubro.

El punto de inflexión llegó después de un viaje a Italia. La experiencia les permitió detectar una oportunidad en un mercado que todavía tenía poco desarrollo en la Argentina: llevar el concepto de diseño y personalización al mundo de la blanquería.

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente

Así nació Franco Valente, inicialmente enfocada en toallas bordadas.

Uno de los primeros productos que funcionó comercialmente fueron las toallas pequeñas personalizadas con iniciales. El formato las convirtió en una alternativa de regalo y permitió que la marca comenzara a ganar espacio.

“En un cumpleaños le dabas a una amiga que se llama Adriana una toalla de mano bordada con una A. Era muy vendible”, contó Setton a TN.

El crecimiento de las ventas llevó a los socios a tomar una decisión que cambiaría la escala del emprendimiento: dejar de depender de productos importados y comenzar a fabricar sus propias toallas.

La inversión inicial fue de aproximadamente US$500.000. Compraron un galpón en San Martín y durante más de dos años trabajaron en la adecuación de las instalaciones, la construcción del sistema de tratamiento de efluentes, los pisos y el montaje de los telares.

“Fui armando todo el galpón hasta que empezamos a recibir las máquinas, las ubicamos, las arrancamos y hasta hoy no paramos”, recordó Setton, según TN.

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente

En 1991 abrieron su primera planta industrial, con 90 clientes y una producción cercana a las 25 toneladas mensuales. La fabricación requería entonces entre 25 y 28 costureras que confeccionaban las toallas de manera individual.

El aumento de la demanda obligó a ampliar los horarios de trabajo. La fábrica pasó de un turno a dos, luego a tres y finalmente llegó a funcionar durante las 24 horas, incluidos los fines de semana.

Con el tiempo, las toallas lisas comenzaron a superar ampliamente a los productos bordados. La empresa amplió su catálogo y sumó toallas de mano, toallones y juegos de baño.

Los bordados continuaron como parte de la propuesta, pero dejaron de ser el principal motor del negocio. El foco pasó a estar en la producción industrial y en el desarrollo de una marca propia.

En los últimos años, Franco Valente destinó cerca de US$3 millones a renovar su maquinaria, con equipos provenientes de Italia, Bélgica y Alemania. Esa inversión permitió multiplicar la capacidad productiva: pasó de unas 30.000 a 200.000 kilos mensuales.

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente

La transformación tecnológica también modificó el proceso de fabricación. Una de las máquinas incorporadas actualmente puede coser hasta 800 toallones por hora, reduciendo la necesidad de realizar determinadas tareas de manera manual.

Hoy la compañía tiene dos plantas industriales en San Martín y un centro de distribución y administración en Barracas. Sus 832 clientes incluyen distribuidores, comercios, hoteles y empresas de distintas partes del país.

La capacidad instalada llega a 200 toneladas mensuales, aunque la producción efectiva depende del nivel de consumo. Para este mes, la empresa proyectaba fabricar entre 140 y 150 toneladas, de acuerdo con lo informado por TN.

La calidad se mantiene como uno de los ejes de la estrategia. La compañía trabaja con hilados especiales y fibras con distintas torsiones para buscar determinados niveles de suavidad y absorción.

Adolfo Setton continúa involucrado directamente en la fabricación, mientras que sus socios participan en las áreas comerciales y administrativas. La sociedad también atravesó diferencias y momentos complejos, pero los tres mantienen el proyecto en conjunto.

De un taller en Palermo a dos plantas: el negocio de Franco Valente

“Trabajamos juntos; como en toda sociedad, hay momentos buenos y momentos no tan buenos, pero discutimos siempre para mejorar. Nos llevamos bien y todos apuntamos a mejorar la marca, la calidad y el producto”, resumió Setton.

Casi cuatro décadas después de aquella primera máquina de bordar, Franco Valente pasó de prestar servicios para terceros a contar con una estructura industrial propia. El taller de Palermo quedó atrás, pero la sociedad entre los tres amigos continúa y sostiene una empresa que hoy tiene capacidad para producir 200 toneladas de toallas por mes.

Invertí en periodismo de calidad

En Agroempresario trabajamos para acercarte contenidos que agregan valor.
Quiero suscribirme

Todas las Categorías

¡Envianos tus Contenidos!

Difundí tus Ideas, Conocimientos, Experiencias, Opiniones y Proyectos.


¡Juntos el Campo es más fuerte!














¡Juntos por la eliminación
de las Retenciones!

Te invitamos a contarle a todos los argentinos por qué es bueno eliminar las Retenciones.

¡Sumá tu Stand!

Publicá tu marca en la plataforma líder del agro y aumentá tus ventas hoy.

Recibí los mejores contenidos

Suscribite a nuestro Newsletter y sigamos agregando valor.

Agroempresrio

¡Contenidos que agregan valor!