Nucha avanza con un plan de expansión nacional que combina nuevas franquicias, locales de menor tamaño y el desembarco en regiones vinculadas con la energía, la minería y la industria. La cadena argentina de cafetería y pastelería proyecta cerrar 2026 con una facturación de $7.500 millones y analiza llegar a Neuquén para aprovechar el crecimiento económico asociado a Vaca Muerta, según informó Forbes.
La compañía cuenta actualmente con 17 locales, dos propios y 15 franquiciados, luego de incorporar seis puntos de venta durante el último año. Su hoja de ruta incluye nuevas aperturas en Núñez, Saavedra, General Rodríguez y City Bell.
El objetivo de facturación para este año representa un crecimiento nominal cercano al 32% frente a los aproximadamente $5.700 millones alcanzados en 2025.

La estrategia responde también a los cambios registrados en el consumo. Según informó Forbes, las transacciones en el sector muestran una caída de entre 10% y 12% interanual, mientras que el ticket promedio de Nucha se ubica entre $20.000 y $30.000.
"El crecimiento de Nucha hoy no pasa en abrir por abrir. Buscamos plazas donde haya una oportunidad concreta de desarrollo, con un modelo que sea sostenible para el franquiciado y que nos permita seguir ampliando la red sin perder consistencia en el producto. El mercado cambió mucho y nuestra estrategia también tuvo que evolucionar", explicó Carlos Rava, gerente de Nucha.
La empresa considera que el AMBA tiene capacidad para albergar entre 20 y 25 locales de la marca. Por ese motivo, una parte central de su próxima etapa estará concentrada en ampliar la presencia en otras regiones del país.

Para hacerlo, Nucha modificó su formato de expansión. Después de haber operado una estructura que llegó a contar con 15 locales propios y una fábrica de gran escala, la compañía se orientó hacia un modelo basado principalmente en franquicias.
Los nuevos establecimientos tienen superficies de entre 80 y 100 metros cuadrados y requieren alrededor de siete personas para funcionar. La inversión necesaria para abrir una franquicia se ubica entre US$120.000 y US$140.000, con un período estimado de recupero de entre 20 y 30 meses.

La empresa también amplió su propuesta para captar consumo durante diferentes momentos del día. Además de su oferta tradicional de pastelería y cafetería, incorporó almuerzos, waffles y tostadas de palta.
Otra de las áreas que ganó participación es Catering y Corporativo, que actualmente representa cerca del 20% del negocio total.
La producción se concentra en la fábrica central, que elabora alrededor de 65.000 unidades mensuales. Los productos son congelados a -20 °C después de salir del horno y enviados a las sucursales, donde se descongelan de acuerdo con la demanda.
La expansión hacia el interior tendrá una característica particular: Nucha no prioriza inicialmente grandes mercados como Córdoba, Rosario o Mendoza. La compañía considera que esas ciudades cuentan con marcas locales consolidadas y presentan mayores desafíos logísticos.

En cambio, la estrategia apunta hacia regiones con actividad económica vinculada a la energía, la minería y la industria.
Nucha ya opera desde hace dos años en Río Gallegos. Además, tiene una zona reservada en San Juan y mantiene negociaciones avanzadas para desembarcar en Catamarca.
En esa hoja de ruta aparece también Neuquén, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. La provincia se encuentra entre las plazas prioritarias que analiza la compañía junto con Salta y San Juan.
El modelo logístico desarrollado en Río Gallegos funciona como referencia para avanzar en mercados alejados de Buenos Aires. Los productos se envían congelados y la terminación se realiza en el local, con controles a distancia para mantener los estándares de elaboración.
La expansión coincide con un momento simbólico para la compañía. El local ubicado frente a Plaza Vicente López, en Recoleta, cumple 25 años desde su apertura en 2001, mientras la empresa avanza con una estrategia diferente a la que caracterizó sus primeras décadas.
La historia de Nucha comenzó con Regina Vaena, su fundadora, quien inició la producción artesanal de tortas y otras especialidades antes de desarrollar el primer punto de venta familiar. En 1990 abrió el primer local formal en la esquina de Zabala y O'Higgins.

Décadas después, la empresa busca combinar esa identidad gastronómica con un modelo de franquicias que le permita ampliar su presencia sin depender exclusivamente del mercado porteño.
La meta inmediata será alcanzar los $7.500 millones de facturación en 2026, mientras suma locales y evalúa nuevos destinos. En ese mapa, Neuquén y el movimiento económico generado alrededor de Vaca Muerta aparecen como uno de los principales objetivos para la próxima etapa de crecimiento.