La Semana Angus de Primavera concluyó este viernes en Cañuelas con la elección de los grandes campeones de la raza y un balance comercial que superó las 60.000 cabezas comercializadas durante cinco jornadas de actividad. La tercera edición del encuentro organizado por la Asociación Argentina de Angus combinó juras, remates y negocios y puso en primer plano el nivel de la genética bovina argentina, en un momento de recuperación de los valores de la invernada.

El cierre de la muestra tuvo como principal protagonista al establecimiento Don Cholo, de Aligafa SA y Carlos Ojea Rullán, cuyo ejemplar fue elegido Gran Campeón Macho de la 47ª Exposición Nacional Angus de Primavera.
El Reservado Gran Campeón correspondió a La Angelita, de Salvini e Hijos, mientras que el premio al Tercer Mejor Macho quedó en manos de Las Tranqueras, de Horacio y Marta Vila Moret.
La actividad no se limitó a la competencia en pista. A lo largo de cinco días, las consignatarias que participaron de la Semana Angus comercializaron más de 60.000 animales, un volumen que permitió a los organizadores realizar un balance positivo de la convocatoria y, al mismo tiempo, detectar una recuperación en los precios de la invernada después de un período de mayor debilidad.
Carlos Fernández, director de la Asociación Argentina de Angus, destacó el desempeño de la raza y el nivel de los ejemplares presentados durante el encuentro.
“Creo que el Angus está en un momento impresionante. El crecimiento y la evolución en estos últimos años es brillante”, afirmó Fernández, según consignó Bichos de Campo.
El dirigente también puso el foco en la calidad genética exhibida durante las distintas jornadas. Las juras comenzaron con las hembras, continuaron con los lotes y finalizaron con los toros que compitieron por los principales premios de la exposición.
Según Fernández, la pistaates especiales permitieron poner en valor reproductores y hacienda seleccionada, mientras que la permitió observar “un nivel de genética, una calidad tremenda”, en referencia a los animales que participaron de la muestra.
La combinación entre genética y actividad comercial fue uno de los rasgos centrales de esta edición. Los remates especiales permitieron poner en valor reproductores y hacienda seleccionada, mientras que la presencia de miles de cabezas comercializadas amplió el alcance del encuentro más allá de la competencia de las cabañas.
El volumen de negocios fue uno de los datos destacados por la Asociación Argentina de Angus al realizar el balance de la Semana de Primavera.
Fernández explicó que las consignatarias participantes colocaron más de 60.000 cabezas durante el desarrollo del encuentro y señaló que el mercado de invernada mostró señales de recuperación después de una etapa en la que los precios habían perdido fuerza.
“Hablando con las consignatarias que colocaron más de 60.000 cabezas en esta semana, nos dicen que realmente esta semana resurgió un poquito. Había bajado el precio este último tiempo, sobre todo en la invernada”, señaló el dirigente a Bichos de Campo.
La evolución de los valores de la hacienda constituye uno de los factores que siguen de cerca los productores ganaderos, debido a su impacto sobre la relación entre Semana Angus fue interpretada como una señal a seguir de cerca, aunque desde la entidad remarcaron la el precio del ternero y el valor del animal terminado.
En ese contexto, la recuperación de la invernada observada durante los remates de la Semana Angus fue interpretada como una señal a seguir de cerca, aunque desde la entidad remarcaron la importancia de contar con condiciones previsibles para sostener el negocio.
“Ojalá tengamos previsibilidad y que esto pueda continuar de esta manera”, planteó Fernández, de acuerdo con Bichos de Campo.
El director de la asociación también consideró que, después de un período caracterizado por buenos valores para la ganadería, el mercado necesita encontrar un equilibrio que permita sostener las operaciones y la planificación de los productores.
Otro de los aspectos que surgieron durante la Semana Angus fue la diferencia entre los valores alcanzados por determinados animales en los remates especiales y los registrados en subastas convencionales.
Para Fernández, esa diferencia está vinculada con el tipo de hacienda que llega a las ventas específicas de genética.
Los criadores suelen reservar para esos remates los ejemplares que consideran más destacados de sus establecimientos. Se trata de animales seleccionados durante años mediante programas de reproducción y evaluación genética, por lo que su precio no depende exclusivamente del valor de la hacienda comercial.
“Los criadores guardan sus mejores lotes con su mejor genética para los remates especiales. Entonces, eso hace que se traduzca en precio muchas veces”, explicó Fernández, según Bichos de Campo.
La dinámica permite entender por qué determinados ejemplares pueden alcanzar valores superiores a los registrados en operaciones de hacienda destinada a producción comercial.
En esos casos, el comprador no adquiere únicamente kilos de carne. El valor está asociado también al potencial reproductivo del animal, sus antecedentes genéticos y la posibilidad de incorporar determinadas características al rodeo.
La inversión en genética requiere, además, un horizonte de varios años. Las decisiones tomadas al seleccionar padres y madres pueden tener efectos sobre generaciones posteriores y sobre los indicadores productivos de una cabaña.
En el plano estrictamente competitivo, el momento central de la jornada de cierre fue la elección del Gran Campeón Macho.
El máximo premio de la 47ª Exposición Nacional Angus de Primavera quedó para un ejemplar de Don Cholo, establecimiento perteneciente a Aligafa SA y Carlos Ojea Rullán.
La definición estuvo a cargo del jurado Julio Fernández, quien tuvo que decidir entre animales de un nivel competitivo elevado.
El campeón y el reservado surgieron de la misma subdivisión, una circunstancia que hizo particularmente ajustada la definición.
Según explicó el jurado, la elección terminó resolviéndose a partir de diferencias puntuales entre ambos animales.
La decisión puso en evidencia el nivel de competencia alcanzado en la pista de Cañuelas, donde las cabañas presentaron ejemplares seleccionados a lo largo de un proceso de trabajo que comienza mucho antes de una exposición.
El ejemplar de Don Cholo, además del título de Gran Campeón Macho, obtuvo el premio de Campeón Dos Años Mayor, consolidando su desempeño durante la muestra.
La cabaña también sumó otros reconocimientos durante la exposición.
Para Carlos Ojea Rullán, socio de Don Cholo en la propiedad del campeón, el resultado no puede separarse del trabajo desarrollado durante varios años.
La preparación de un reproductor para una exposición de esta importancia comienza mucho antes de que el animal llegue a la pista. La selección de los padres, el seguimiento de la descendencia, la alimentación, los controles sanitarios y el manejo posterior forman parte de un proceso que requiere planificación.
Ojea Rullán destacó precisamente la cantidad de personas involucradas en ese recorrido, entre cabañeros, ayudantes, veterinarios y encargados de campo.
“Desde que vos pensás una combinación genética hasta que llega un toro como este, que tiene dos años, pasaron tres años”, explicó el criador, según Bichos de Campo.
La frase resume el tiempo que requiere una decisión genética para convertirse en un reproductor que pueda competir en una pista de primer nivel.
En la práctica, el trabajo comienza con la elección de una combinación genética y continúa durante el desarrollo del animal. Cada etapa busca preservar las características buscadas por la cabaña y preparar al ejemplar para su posterior utilización como reproductor.
El cierre de la Semana Angus volvió a mostrar el peso que tiene la raza dentro de la ganadería argentina. La participación de cabañas, productores, consignatarias y compradores convirtió al encuentro en un espacio donde confluyeron el negocio de la hacienda comercial y la selección genética.
La realización de juras durante varias jornadas permitió evaluar diferentes categorías y mostrar el resultado de los programas de selección de los establecimientos participantes.
La competencia de hembras, lotes y machos funcionó como una muestra del trabajo que realizan las cabañas para mejorar las características productivas y reproductivas de sus rodeos.
Al mismo tiempo, los remates ampliaron la dimensión comercial del encuentro. Las más de 60.000 cabezas comercializadas reflejaron la actividad generada alrededor de la Semana Angus y permitieron observar el comportamiento de la invernada.
El dato adquiere relevancia porque el precio del ternero es una de las variables centrales para los productores de cría y para quienes compran hacienda con destino a recría o terminación.
En ese punto, la genética también comienza a jugar un papel económico. Los animales seleccionados pueden tener un valor diferencial cuando reúnen características buscadas por los compradores, tanto para mejorar los rodeos como para producir hacienda destinada a determinados mercados.
El cierre de la edición 2026 dejó así dos indicadores principales: una intensa actividad comercial y una pista que reunió ejemplares destacados de la raza.
Para la Asociación Argentina de Angus, el balance realizado por sus autoridades muestra una actividad que combina la evolución genética con el movimiento comercial de la cadena.
El Gran Campeón de Don Cholo, los premios obtenidos por La Angelita y Las Tranqueras, y las más de 60.000 cabezas comercializadas durante la semana sintetizaron el cierre de una exposición que volvió a reunir a productores, criadores y compradores alrededor de una de las principales razas bovinas de la Argentina.
El desafío hacia adelante estará ligado tanto a sostener el progreso genético como a consolidar condiciones de mercado que permitan que ese trabajo se traduzca en valor para los criadores y en mejoras productivas para toda la cadena ganadera.