China y Estados Unidos acordaron reducir los aranceles aplicados a importaciones por un total de US$60.000 millones, tras la cumbre que mantuvieron los presidentes Xi Jinping y Donald Trump en Washington. La medida comprende productos considerados no sensibles y busca ampliar el acceso a ambos mercados en medio de una nueva etapa de negociaciones comerciales.
Según informó Infobae, en el marco de la Junta de Comercio entre Estados Unidos y China, cada país recomendó otorgar un tratamiento arancelario más favorable a US$30.000 millones en productos, lo que lleva el alcance total de la iniciativa a US$60.000 millones.
La información también fue confirmada por Reuters y por la Casa Blanca. El gobierno estadounidense señaló que el mecanismo contempla US$30.000 millones de bienes no sensibles en cada dirección.

Para Estados Unidos, la decisión permitirá mejorar las condiciones de acceso al mercado chino para cerca del 30% de sus exportaciones hacia China, de acuerdo con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
Entre los productos estadounidenses que recibirán un tratamiento arancelario más favorable aparecen maíz, trigo, sorgo, carne, productos lácteos, aceites vegetales y harinas. La soja no forma parte de esa lista.
China también prevé reducir aranceles sobre pescados y mariscos, troncos y productos de madera, cosméticos y productos sanitarios provenientes de Estados Unidos.
Washington, por su parte, aplicará reducciones sobre diferentes productos chinos. Entre ellos figuran pequeños electrodomésticos como cafeteras y tostadoras, vajilla, mantas y ropa de cama. También fueron incluidos juguetes, flores artificiales, artículos festivos y sillas infantiles para automóviles.
El entendimiento comercial fue uno de los resultados de la cumbre celebrada entre Trump y Xi en Washington, junto con la extensión de la tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo.
China informó que esa tregua se extenderá durante dos meses, hasta el 10 de enero, con el objetivo de dar tiempo a ambas partes para evaluar el acuerdo vigente y continuar las negociaciones sobre cuestiones económicas y comerciales.
El acuerdo también tiene un componente específico para el sector agropecuario. Ambos países crearán un grupo de trabajo sobre agricultura, cuya primera reunión está prevista antes de fin de año. Allí se analizarán el acceso recíproco a los mercados y las regulaciones que afectan al comercio de productos agrícolas.
Además, el entendimiento incluye compromisos vinculados a las compras chinas de productos estadounidenses. Según la información difundida, Beijing busca avanzar con un compromiso de US$17.000 millones en adquisiciones agrícolas y ya retomó compras a gran escala de soja estadounidense.
La agenda bilateral también se extendió a otros sectores. China acordó importar 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense por año durante 2027 y 2028, una cantidad equivalente a alrededor del 2% de sus importaciones anuales de ese mineral. El petróleo y el gas natural licuado quedaron fuera de esa lista.
En paralelo, ambos gobiernos acordaron establecer un canal de comunicación para incidentes relacionados con inteligencia artificial, continuar el diálogo sobre servicios financieros y mantener conversaciones sobre un eventual aumento de los vuelos directos entre ambos países.
El nuevo esquema supone así un alivio parcial de las barreras comerciales entre Washington y Beijing, aunque mantiene abiertas negociaciones sobre acceso a mercados, inversiones y otras cuestiones que siguen formando parte de la relación económica bilateral.