Una experiencia realizada por Sincor Argentina en novillos Brangus mostró que una estrategia nutricional sin antibióticos permitió alcanzar el peso objetivo 13 días antes de lo previsto, mientras se incorporó una medición individual de las emisiones de metano entérico mediante tecnología láser. Los resultados fueron presentados en la ExpoGanadera del Centro y ponen en discusión nuevas herramientas para evaluar en conjunto la eficiencia productiva y el desempeño ambiental de los sistemas de engorde bovino.
El ensayo fue desarrollado por el equipo técnico de la empresa y estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Dan Recuero y la ingeniera agrónoma y doctora Soraya Salloum, quienes analizaron diferentes estrategias de alimentación sobre animales de la raza Brangus. Además de los indicadores tradicionales vinculados con el crecimiento y la ganancia de peso, la experiencia incorporó información sobre las emisiones individuales de metano entérico (CH₄).

La propuesta se inscribe en un escenario en el que la producción ganadera enfrenta el desafío de mejorar sus índices de eficiencia y, al mismo tiempo, responder a una demanda creciente por conocer las características ambientales de los alimentos. En ese contexto, la posibilidad de producir carne sin recurrir a antibióticos como parte de la estrategia nutricional y disponer de mediciones individuales de gases de efecto invernadero abre nuevas líneas de análisis para los sistemas de producción, i8ndico TodoAgro,
La experiencia comparó tres alternativas nutricionales. Por un lado, se utilizó una estrategia de alimentación tradicional. Por otro, se evaluó una formulación desarrollada por Sincor basada en un Premix libre de antibióticos. El ensayo también incluyó una tercera alternativa que incorporaba ionóforo, con el objetivo de disponer de un punto de comparación entre diferentes esquemas nutricionales.
El propósito fue analizar cómo respondían los animales a cada alternativa y observar el impacto sobre los resultados productivos. La evaluación no se limitó al aumento de peso, sino que incorporó una dimensión ambiental mediante el seguimiento de las emisiones de metano.
De acuerdo con la información presentada por la empresa, los animales que recibieron la estrategia nutricional libre de antibióticos alcanzaron el peso objetivo 13 días antes de lo establecido inicialmente. Ese resultado constituye el principal dato productivo de la experiencia y plantea una alternativa para analizar el engorde desde una perspectiva que combine eficiencia y reducción del uso de determinados insumos.
El dato también adquiere relevancia porque el tiempo necesario para alcanzar el peso de faena es uno de los componentes centrales de la eficiencia en los sistemas de producción de carne. Una menor cantidad de días para llegar al objetivo puede modificar el uso de alimento y recursos, aunque la magnitud económica y ambiental de esa mejora depende de las condiciones particulares de cada sistema.
Una de las principales características del ensayo fue la incorporación de tecnología para registrar las emisiones de metano entérico de manera individual. Para ello se utilizó un equipo Laser Methane Mini, que permite efectuar mediciones no invasivas mediante tecnología láser.
El metano producido durante el proceso digestivo de los rumiantes constituye uno de los indicadores ambientales que mayor atención recibe dentro de las estrategias de evaluación de la ganadería. La posibilidad de obtener información individual agrega una dimensión diferente a las estimaciones realizadas a partir de promedios generales.
En este caso, la herramienta permitió relacionar los registros de cada animal con sus resultados productivos. Así, el análisis buscó observar no solamente cuánto peso obtenía un novillo, sino también qué información podía obtenerse sobre sus emisiones durante el período de evaluación.
Esta combinación entre datos productivos y ambientales apunta a una ganadería con sistemas de medición cada vez más precisos. La información individual puede contribuir, además, a identificar diferencias entre animales y a estudiar qué relación existe entre nutrición, conversión, crecimiento y emisiones.
Según explicó Soraya Salloum, uno de los resultados centrales de la experiencia fue que los animales sometidos a la estrategia nutricional evaluada llegaron al peso buscado con una anticipación de 13 días. El dato fue presentado como parte de una evaluación más amplia sobre eficiencia productiva y ambiental.
La alimentación representa uno de los principales componentes del costo y del desempeño de un establecimiento de engorde. Por ese motivo, las herramientas que permitan mejorar la conversión y reducir el tiempo necesario para alcanzar un determinado peso pueden tener incidencia sobre el resultado final de la actividad.
En el ensayo de Sincor, la alternativa libre de antibióticos fue evaluada precisamente bajo esa lógica. La empresa buscó determinar si era posible sostener los objetivos de producción mediante una formulación nutricional diferente de los esquemas tradicionales.
El resultado informado indica que los animales alcanzaron antes el peso objetivo. Sin embargo, la experiencia también incorporó el análisis de las emisiones para evitar que la evaluación quedara restringida exclusivamente a los kilos producidos.
Esta mirada responde a una tendencia creciente en la producción de alimentos: medir la eficiencia no solamente en términos de volumen, sino también a partir de los recursos utilizados y del impacto ambiental asociado al proceso.
Para la ganadería bovina, este enfoque adquiere particular importancia debido al interés internacional por la huella ambiental de la carne. La medición de emisiones puede aportar información para caracterizar distintos sistemas productivos y, eventualmente, orientar decisiones de manejo.
El uso del Laser Methane Mini permitió incorporar un registro que habitualmente no forma parte de las evaluaciones productivas convencionales. La tecnología utiliza un sistema láser para detectar metano y realizar mediciones sin intervenir físicamente sobre los animales.
El valor de esta metodología está relacionado con la posibilidad de asociar la información ambiental con los datos productivos de cada ejemplar. Esto permite pensar en sistemas de evaluación más detallados, donde las decisiones nutricionales puedan analizarse junto con indicadores de eficiencia y emisiones.
En ese sentido, la experiencia presentada en la ExpoGanadera del Centro combina dos tendencias que avanzan dentro de la ganadería: por un lado, la búsqueda de mayor eficiencia en la producción de carne y, por otro, la incorporación de herramientas de precisión para conocer el comportamiento de los animales.
El seguimiento individual también puede aportar información para futuros trabajos de investigación. A medida que se acumulen datos, será posible comparar animales, dietas y condiciones de producción y establecer relaciones más precisas entre las variables productivas y ambientales.
El resultado de los novillos Brangus no significa solamente una comparación entre dietas. El ensayo plantea una forma diferente de analizar el desempeño de un sistema de engorde: incorporar simultáneamente la velocidad de crecimiento y los indicadores ambientales.
El hecho de que la estrategia nutricional evaluada haya permitido alcanzar el peso objetivo 13 días antes constituye el principal resultado productivo informado. A esto se suma la posibilidad de medir las emisiones de metano de manera individual, una herramienta que puede ampliar la información disponible para productores y técnicos.
La experiencia también refleja un cambio en las demandas que enfrenta la cadena de carne. La eficiencia continúa siendo una variable central, pero se suma la necesidad de documentar cómo se producen los alimentos y qué recursos se utilizan durante ese proceso.
En ese escenario, las tecnologías de medición y las nuevas alternativas nutricionales pueden convertirse en herramientas complementarias. La primera aporta información sobre el comportamiento de los animales y sus emisiones; la segunda permite explorar estrategias para sostener la productividad bajo esquemas diferentes.
El trabajo presentado por Sincor Argentina se ubica así dentro de una agenda que busca integrar producción, nutrición, tecnología y ambiente. El desafío hacia adelante será ampliar las evaluaciones, generar datos comparables y determinar cómo estas herramientas pueden incorporarse a diferentes sistemas comerciales de producción de carne.
La experiencia con novillos Brangus muestra que la evaluación del engorde puede ir más allá de los kilos obtenidos. La incorporación de mediciones individuales de metano y de alternativas nutricionales sin antibióticos suma nuevos indicadores para analizar el desempeño de los animales y avanzar hacia sistemas de producción cada vez más medibles.