La provincia de Catamarca vivirá un mes histórico para su matriz productiva durante octubre, cuando cuatro proyectos de la industria minera inauguren oficialmente sus respectivas plantas de producción de carbonato de litio en la región de Antofagasta de la Sierra. Este despliegue operativo representa un punto de inflexión para el despegue económico del sector en el territorio catamarqueño, consolidando a la zona como uno de los polos extractivos más dinámicos del país.
La agenda de aperturas comenzará el próximo 6 de octubre con la Planta de Carbonato de Litio N°2 del proyecto Sal de Oro, operada por la firma coreana POSCO. Situada en la denominada zona de cooperación Catamarca-Salta, esta instalación cuenta con una proyección de producción estimada en 25.000 toneladas anuales.
Posteriormente, el 28 de octubre, la compañía Río Tinto concretará un doble hito productivo. Por un lado, pondrá en marcha la planta del proyecto Sal de Vida, diseñada para alcanzar un volumen anual de 15.000 toneladas. Por otro lado, operará la expansión de Fénix 1B en el tradicional Salar del Hombre Muerto, iniciativa que elevará la capacidad de rendimiento hasta las 38.000 toneladas anuales. Finalmente, Galan Litio prevé inaugurar durante el transcurso del mes su establecimiento en el proyecto Hombre Muerto Oeste, con una meta inicial de 5.000 toneladas anuales.

Ante este escenario de expansión, el gobernador Raúl Jalil celebró la puesta en marcha de los nuevos complejos fabriles. "Vivimos un momento histórico para la minería del litio. Después de muchos años de trabajo conjunto entre las comunidades, empresas y el Estado provincial, ponemos en marcha proyectos que permitirán el despegue de la minería en Catamarca", afirmó el mandatario provincial. Asimismo, el funcionario destacó que el funcionamiento de estas instalaciones propiciará el ingreso de mayores recursos fiscales y el fortalecimiento de la cadena de valor regional. "La puesta en marcha de la producción de estos proyectos permitirá el ingreso de más regalías, más exportaciones, más desarrollo de proveedores locales, más empleo local y para las comunidades, y más obras para el desarrollo de todo el Oeste catamarqueño", aseguró Raúl Jalil.
Este salto productivo encuentra un pilar fundamental en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una normativa implementada por el Gobierno nacional que otorga previsibilidad fiscal, aduanera y jurídica a iniciativas de gran escala. Mediante este marco regulatorio, las compañías involucradas concretaron desembolsos significativos: el proyecto Hombre Muerto Oeste recibió una asignación de USD 217 millones; la expansión de Fénix etapa 1B implicó USD 531 millones; Sal de Oro acumuló 547 millones de dólares; y Sal de Vida totalizó USD 818 millones.
El impacto del régimen no se limita a estas aperturas inmediatas. Otras firmas del sector también canalizaron inversiones bajo esta modalidad para afianzar sus operaciones en suelo catamarqueño. Entre ellas figuran Abra Silver con el Proyecto Diablillos por USD 760 millones destinados a infraestructura y campamento, Zijin-Liex con una inyección de USD 600 millones para ampliar el proyecto Tres Quebradas, y Glencore con una asignación superior a los USD 400 millones proyectada para el complejo MARA Agua Rica.