Las empresas argentinas desplazaron parte de su preocupación desde el dólar hacia el nivel de actividad, el empleo, la productividad y las decisiones de inversión, según explicó Mariana Camino, CEO de ABECEB, durante una entrevista realizada por Forbes en el Coloquio de IDEA. La economista describió una economía con sectores dinámicos vinculados a las exportaciones y otros ligados al mercado interno que todavía enfrentan dificultades.
Camino, sostuvo que la economía atraviesa un escenario “segmentado, muy disperso, con una dinámica a dos velocidades”. Entre los indicadores que generan preocupación mencionó los datos recientes de actividad, pobreza y desempleo, a los que se suma la volatilidad financiera asociada a la anticipación de la discusión electoral.
Al mismo tiempo, identificó cambios estructurales que considera relevantes para la inserción internacional de Argentina, entre ellos el impulso exportador y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, advirtió que buena parte de la economía todavía enfrenta una fuerte fricción microeconómica y dudas sobre la velocidad de recuperación.
La CEO de ABECEB estimó que los sectores que actualmente muestran mayor dinamismo representan no más del 25% al 30% de la economía, tomando en cuenta su aporte al Producto Bruto Interno (PBI). El desafío, según planteó, es lograr que ese crecimiento alcance a otras actividades.
“Argentina se empuja más por consumo. Si el consumo privado no recupera a cierta velocidad, vamos a tener un país que está dividido, una economía de enclave, no una economía de transmisión”, afirmó.
En ese escenario, mencionó especialmente a la industria tradicional y la construcción, además de otros negocios vinculados con el mercado interno. La economista consideró necesario que la renta generada por los sectores dinámicos pueda conectarse con esas actividades y contribuir a recuperar el consumo.
Las perspectivas para 2027 también forman parte de las preocupaciones. Camino indicó que ABECEB ajustó a la baja sus estimaciones y ubicó el crecimiento del PBI en 2,4%, mientras que para 2027 proyecta una expansión cercana al 3%. Para alcanzar ese escenario, señaló que deberá acelerarse la inversión o producirse una mayor transmisión del impulso exportador hacia el resto de la economía.
El empleo aparece como una de las variables centrales. “Si vos no generás empleo, no das señales de que se recupera el salario, es difícil. Para generar empleo la actividad tiene que recuperar”, sostuvo.
Camino explicó que las exportaciones constituyen uno de los motores que muestran mayor fortaleza, pero advirtió que por sí solas no alcanzan. En su análisis, la demanda depende de cuatro componentes: exportaciones, inversión, gasto público y consumo, en un contexto en el que la inversión todavía se ubica en torno a 15 puntos del producto.
También mencionó el avance del RIGI y señaló que existen 24 proyectos aprobados por unos US$50.000 millones, frente a un potencial de US$200.000 millones. Según explicó, esas inversiones se incorporarán progresivamente y todavía no son captadas plenamente por los indicadores actuales.
Frente a ese panorama, uno de los cambios más relevantes aparece en las conversaciones con el sector privado. “El riesgo macro pasó al riesgo micro. La fricción, la productividad, la eficiencia, cómo compito, cómo cambia el modelo de negocio”, afirmó Camino
Ese cambio también se refleja en el lugar que ocupa el dólar. “Las empresas, nosotros hablamos con todo tipo de empresas, todo tipo de industrias, no te preguntan por el dólar. Lo tienen, obviamente, lo monitoreás, pero hay una previsión o una previsibilidad en ese escenario mayor”, explicó.
En cambio, agregó: “Pero preocupa más la parte de empleo, la parte de actividad, dónde alocas inversiones”.
La economista también se refirió al potencial de los recursos naturales argentinos y sostuvo que su disponibilidad no garantiza por sí sola el desarrollo. “No alcanza con los recursos naturales. Es el potencial. Vos lo que tenés que hacer es crear valor a partir de recursos naturales”, afirmó.
Para Camino, el desafío consiste en generar inversiones que permitan desarrollar infraestructura y nuevos negocios, con horizontes de largo plazo y condiciones que vuelvan explotables esos recursos. El objetivo, señaló, es aprovechar la oportunidad internacional y conseguir que ese proceso tenga impacto sobre el conjunto de la economía argentina.