La merluza común quedó en el centro de una propuesta de actualización de su régimen de manejo que busca mejorar la sustentabilidad biológica de la pesquería y avanzar hacia condiciones certificables, según publicó Pescare el 6 de octubre de 2026. La iniciativa fue puesta a consideración de la Comisión de Seguimiento de la Pesquería de Merluza Común.
La Dirección de Planificación Pesquera (DPP) elaboró el texto a partir de una iniciativa de empresas que participan de un Proyecto de Mejoras (PROME).
El proceso incluye una propuesta de modificación de la Resolución CFP 26/2009 y una recopilación de la normativa aplicable a la merluza común.
La reforma permanece en discusión y forma parte del proceso de elaboración de un Plan de Manejo.
Uno de los cambios centrales está relacionado con el stock sur del paralelo 41° S.
El artículo 5° de la propuesta prevé que el Consejo Federal Pesquero establezca reglas de control de captura para ese efectivo, tomando como base las recomendaciones del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).
Los umbrales y mecanismos concretos de aplicación todavía deben definirse.
La propuesta también incorpora un enfoque ecosistémico, con objetivos de aprovechamiento racional del recurso, continuidad de la actividad socioeconómica y reducción de los impactos sobre el ambiente.
Para la fauna acompañante y el hábitat se plantea especial atención a los efectos potencialmente irreversibles de la actividad pesquera.
El texto reúne buena parte de las reglas que ya regulan la pesquería.
Entre ellas mantiene:
También mantiene la exigencia de inspector u observador a bordo para buques de más de 33 metros de eslora, con las excepciones previstas por el régimen vigente.
La selectividad aparece como otro eje del proceso.
La propuesta reúne dispositivos contemplados en normas anteriores y plantea un programa de investigación para evaluar mejoras en las artes de pesca.
También incorpora disposiciones sobre el registro de interacciones con aves, mamíferos y tortugas marinas, además de actividades de capacitación.
El objetivo de reducir el descarte cobra especial importancia por las advertencias formuladas por el INIDEP.
Para el stock sur, el instituto señaló niveles elevados de descarte de juveniles y adultos y una disminución de la longitud media por grupo de edad en la población adulta.
El organismo también destacó el papel de la veda para proteger juveniles y reproductores.
El diagnóstico científico presenta diferencias entre los dos efectivos de merluza común.
Para el stock norte, las capturas declaradas disminuyeron 82% entre 1991 y 2025.
Durante los últimos cinco años, las capturas declaradas promediaron 35.780 toneladas anuales, frente a unas 168.500 toneladas durante el período 1986-1997.
Los ejercicios de evaluación citados por Pescare indican que el recurso continúa en situación de sobreexplotación, con una biomasa reproductiva inferior al punto de referencia límite de 150.000 toneladas.
En el stock sur, las campañas de invierno mostraron un aumento de biomasa entre 2024 y 2025, aunque el reclutamiento había sido superior en 2024.
La captura por unidad de esfuerzo de la flota fresquera presentó una tendencia creciente entre 2009 y 2025, acompañada por una disminución del esfuerzo pesquero.
La propuesta no constituye todavía un nuevo régimen definitivo.
Los documentos fueron distribuidos entre los integrantes de la comisión para recibir aportes y el proceso continúa dentro de la elaboración del Plan de Manejo.
Las reglas futuras de control de captura para el stock sur todavía deben desarrollarse.
También permanece sin una meta cuantificada y un plazo específico la reducción del descarte.
El objetivo empresarial que dio origen al proceso está vinculado con la certificación de sostenibilidad bajo el estándar del Marine Stewardship Council (MSC).
Por lo tanto, el proceso combina tres dimensiones: manejo biológico del recurso, reducción del impacto de la actividad y condiciones de certificación internacional.