La evacuación de hacienda en Corrientes comenzó ante la crecida de los ríos Paraná y Uruguay, que eleva el riesgo de inundación en las islas y campos bajos. Según publicó Bichos de Campo el 13 de octubre de 2026, Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, advirtió que una retirada tardía del agua podría dejar a los campos naturales sin tiempo para rebrotar antes del invierno.
Roldán atribuyó el aumento de los caudales a las lluvias registradas aguas arriba, en Brasil, y a la apertura de represas. “No se está dando todavía un efecto Niño por lluvias en nuestra región. Lo que pasa es que está viniendo mucha lluvia de arriba y eso empieza a inundar, lógicamente”, explicó en diálogo con el medio.
La diferencia en la altura de las costas explica parte de la situación. Roldán señaló que el margen correntino sobre el Paraná tiene barrancas más altas, mientras que la costa del Uruguay es más baja y se inunda con mayor rapidez.
La fuente informó que el Instituto Nacional del Agua midió 9,14 metros en Paso de los Libres, por encima del nivel de evacuación de 8,50 metros. La municipalidad reportó que 37 personas habían dejado sus viviendas.
Para el Paraná, el informe consignó una altura de 4,98 metros frente a la ciudad de Corrientes y un pronóstico del INA de un pico de seis metros para el 20 de noviembre de 2026. En Ituzaingó, la fuente indicó que el río había alcanzado 3,10 metros, a 40 centímetros del nivel de alerta.
Esas mediciones y proyecciones corresponden al reporte publicado el 13 de octubre y requieren actualización si la nota se publica más adelante.
En las islas de Empedrado se esperaba la salida de 1.700 bovinos pertenecientes a unos 70 pequeños productores. En Apipé Grande y Apipé Chico, Roldán informó que habían salido 500 animales de más de 2.000 cuya evacuación se esperaba.
También mencionó que, si el nivel del Paraná continuaba subiendo, podrían necesitarse traslados desde Goya, Bella Vista y las islas de Esquina.
La represa de Yacyretá recibía, según la fuente, un caudal cercano a 28.000 metros cúbicos por segundo, alrededor de un 40% por encima del promedio histórico. El aumento se vinculó con lluvias extraordinarias en la cuenca del Iguazú y con la apertura de compuertas.
La Entidad Binacional Yacyretá había cerrado de manera preventiva el paso fronterizo entre Ituzaingó y Ayolas desde el 13 de octubre y, en principio, hasta el 17 de octubre de 2026. El cierre se informó como una medida preventiva y debe comprobarse antes de reutilizar la nota después de esa fecha.
La preocupación ganadera no se limita a la salida de los animales. Roldán advirtió que, si la inundación se extiende hasta marzo o abril de 2027, los campos naturales podrían no tener tiempo para recuperar el pasto antes del invierno.
El agua prolongada deja vegetación anegada y puede impedir el rebrote otoñal, con consecuencias para la disponibilidad de alimento y el estado de los rodeos.
El dirigente señaló que Corrientes tenía un 28% de su superficie con agua, frente al 53% registrado durante la gran inundación de 1998. Según su comparación, la cobertura habitual se ubica entre el 23% y el 28%, mientras que durante la sequía asociada con los incendios llegó al 5%. Estos porcentajes son estimaciones citadas por Roldán y no una medición independiente incorporada en esta nota.
La Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) habían preparado un procedimiento para facilitar los traslados.
De acuerdo con Roldán, los animales pueden salir de las islas hacia una sociedad rural o un corral designado, donde se verifican las marcas, se separan por propietario y se completa la documentación para continuar hasta el campo de destino.
El esquema contempla flexibilizaciones operativas para situaciones de emergencia, como postergar ciertos controles hasta la llegada de los animales a destino. La prioridad, según el dirigente, es agilizar el movimiento de hacienda afectada por el agua. La aplicación concreta de esas medidas debe verificarse con las autoridades sanitarias antes de una publicación posterior.
El impacto también alcanza a la agricultura, especialmente al arroz en áreas cercanas a los ríos internos. Roldán señaló que algunas empresas redujeron la siembra en las costas ante los pronósticos y que la humedad y la falta de piso dificultaban el ingreso de maquinaria.