Engorde a corral: más hacienda, pérdidas y mayor peso de faena

Los corrales alojan más de 2,07 millones de bovinos, mientras las pérdidas por animal y la participación de los frigoríficos exportadores marcan el negocio

Engorde a corral: más hacienda, pérdidas y mayor peso de faena
lunes 19 de octubre de 2026 - 18:00

Los feedlots argentinos mantienen niveles elevados de ocupación pese a las pérdidas económicas del engorde a corral, con más de 2,07 millones de bovinos encerrados y una participación creciente de los frigoríficos exportadores. Los datos surgen de las estadísticas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y del informe mensual de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), difundido el 17 de octubre de 2026, según publicó Bichos de Campo.

El relevamiento señala que los establecimientos registrados, algo más de mil, conservan un volumen de hacienda cercano al máximo alcanzado meses antes. Sin embargo, la diferencia entre el costo de compra de los animales y el precio de venta para faena reduce los márgenes de la actividad.

De acuerdo con la CAF, la pérdida estimada alcanza los $80.000 por novillito enviado a faena, antes de impuestos y sin incluir el costo financiero. Al sumar ese último componente, el resultado negativo llega a $160.000 por cabeza.

Por qué los feedlots mantienen el nivel de encierre

La continuidad de los animales en los corrales responde, en parte, a la necesidad de agregar kilos a bovinos comprados a valores superiores a los que pueden recuperarse al venderlos para faena.

La estrategia consiste en extender la recría y completar la terminación a grano para aumentar el peso de los animales y distribuir los costos de compra y estructura sobre una mayor cantidad de kilos producidos.

Según los datos de la Cámara Argentina de Feedlot citados por Bichos de Campo, la hacienda en recría a corral aumentó 10% en el mes previo al informe. El objetivo es desarrollar estructura ósea, sumar músculo durante el proceso y reducir el impacto del diferencial de compra-venta.

La relación entre el precio de la hacienda y el maíz también perdió terreno. En febrero de 2026, un kilo de ganado vivo permitía comprar más de 18 kilos de maíz; para la fecha del informe, esa relación había descendido a 14 kilos.

La brecha entre compra y venta presiona la rentabilidad

Uno de los principales factores que explican el deterioro económico es el diferencial entre el valor del ternero de invernada y el del novillo destinado a faena.

La CAF ubicó esa brecha en 50%, un nivel que la entidad considera excepcional frente al rango histórico de entre 15% y 20%. Cuando la diferencia se amplía, el costo de reponer animales aumenta en relación con los ingresos que genera su venta terminada.

El informe también muestra una baja en el valor del ganado para faena. El precio promedio del novillo registrado en septiembre de 2026 fue 6% inferior al de marzo. Al considerar la inflación del período, la caída llegó al 10%.

La presión sobre los márgenes también repercutió en la hacienda liviana. Los terneros de 180 a 200 kilos, que durante el período de mayor oferta habían superado los $7.000 por kilo vivo, pasaron a negociarse en un rango de $6.000 a $6.200 por kilo vivo, según la información publicada.

Esos valores corresponden a las referencias temporales del informe original y no deben interpretarse como cotizaciones vigentes para una fecha posterior.

Los frigoríficos exportadores ganan participación

Otro cambio relevante es la creciente presencia de la industria exportadora en el engorde a corral. En los establecimientos que trabajan bajo la modalidad de hotelería, el 57% de la hacienda pertenece a frigoríficos que comercializan carne en el exterior, de acuerdo con los datos de la CAF.

La participación aumentó tres puntos porcentuales respecto del mes anterior al relevamiento.

Este avance refleja la importancia de asegurar el abastecimiento de animales para la industria frigorífica. El engorde propio o contratado permite a las empresas organizar la disponibilidad de materia prima y controlar parte del proceso productivo previo a la faena.

La mayor presencia exportadora también influye en la composición de la hacienda terminada y en el peso de los animales que llegan a los frigoríficos.

Más kilos por res pese a la caída de la faena

Los datos de producción muestran que la faena bovina acumulada durante 2026 registró una caída de 10%, mientras que la producción de carne disminuyó 6%. La diferencia responde, en parte, al mayor peso de los animales enviados a procesamiento.

En septiembre de 2026, el peso medio por res alcanzó 247 kilos, según las cifras citadas por Bichos de Campo. Ese indicador refleja el aporte de los procesos de recría y terminación, que permiten obtener más carne por animal faenado.

La elevada cantidad de bovinos en los corrales anticipa una oferta de hacienda terminada sostenida para los meses siguientes al relevamiento, con animales de mayor peso promedio.

El desafío para los feedlots consiste en sostener esa producción en un contexto de márgenes ajustados, costos financieros y una brecha elevada entre la compra de animales y su venta. Para los frigoríficos exportadores, en tanto, la mayor participación en el engorde representa una herramienta para asegurar el suministro de hacienda.

 

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