La caza de guanacos en Río Negro requiere evaluación científica antes de que la extracción comercial pueda autorizarse. Según publicó Más Producción, investigadores del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), de doble dependencia del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue, presentaron a las autoridades provinciales un documento técnico con diez razones para avanzar con cautela.
El documento fue presentado el 24 de agosto de 2026 al ministro de Desarrollo Económico, Carlos Banacloy, y al subsecretario de Fauna Silvestre, Iván López. La fecha de publicación periodística no pudo verificarse. El planteo no descarta de manera absoluta el uso productivo del guanaco, pero sostiene que cualquier aprovechamiento debe basarse en datos poblacionales, protocolos sanitarios y controles.
Uno de los principales vacíos es la falta de una estimación actualizada de la población provincial. Un relevamiento de hace más de una década calculó 163.732 guanacos en Río Negro, distribuidos en ambientes de monte, pastizales, sierras y mesetas. Según el documento, no existen estimaciones recientes que permitan conocer con precisión la abundancia y distribución de la especie.
Los investigadores consideran que no se pueden establecer cupos sostenibles sin conocer el tamaño de las poblaciones y su dinámica. Proponen estudiar densidad, edades, composición de grupos, reproducción, reclutamiento, mortalidad natural y distribución territorial. Esos datos permitirían construir modelos para determinar qué nivel de extracción podría soportar cada población.
El guanaco es un herbívoro nativo que interviene en el ciclado de nutrientes, la dispersión de semillas, la regulación de la vegetación y la red trófica de ambientes áridos. Por eso, su manejo no puede copiarse directamente de los criterios utilizados para especies domésticas como el ovino.
El informe reconoce que existe un conflicto productivo entre guanacos y ganadería ovina, pero advierte que no hay evidencia científica concluyente de competencia por el forraje ni consenso en que reducir la cantidad de guanacos resuelva el deterioro de la estepa.
Los investigadores señalan factores como el sobrepastoreo, el manejo inadecuado de la capacidad de carga, las sequías y la aridización entre las causas de degradación. Como alternativa, proponen trabajar sobre coexistencia, prácticas ganaderas, tecnología y participación de los sectores involucrados.
El aprovechamiento del guanaco no se limita a la carne. La fibra puede obtenerse mediante esquila en vivo, una alternativa no letal que permite aprovechar un producto de alto valor sin sacrificar al animal. El documento menciona la asistencia técnica de Pablo Carmanchahi y su grupo para desarrollar sistemas de aprovechamiento sustentable y protocolos de buenas prácticas.
El informe advierte que la carne también plantea cuestiones de seguridad alimentaria. La sarcocistiosis, una parasitosis causada por especies del género Sarcocystis, fue registrada en antecedentes de la Patagonia, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chile. La presencia de macroquistes puede derivar en decomisos y reducir la proporción de carne apta para la venta.
Los investigadores señalan que faltan protocolos específicos de buenas prácticas para la cosecha de carne de guanaco. El Plan Nacional de Manejo de Guanacos incluye criterios sobre las edades de los animales que pueden sacrificarse y recomienda liberar hembras capturadas en estado avanzado de preñez. La captura, el transporte y la faena requieren procedimientos y fiscalización.
La nueva Ley de Carnes de Río Negro incorporó la posibilidad de procesar y comercializar productos de fauna silvestre en establecimientos habilitados. Sin embargo, la norma deja en manos de la autoridad provincial la definición de especies, cupos, temporadas y zonas. Por eso, la inclusión del guanaco en el circuito comercial no equivale a una autorización automática para cazarlo.
El informe también plantea evaluar la viabilidad económica, los costos logísticos, la demanda, los aspectos impositivos y los efectos sobre las poblaciones. En el mercado de fibras, advierte que la obtenida de animales sacrificados podría competir con la esquila en vivo y afectar la imagen de otras fibras patagónicas, incluida la lana ovina.
Otro punto es la falta de uniformidad entre provincias: la fuente señala que Santa Cruz habilitó la venta de carne de guanaco, mientras Chubut mantiene restricciones para la faena comercial. Sin criterios compatibles, el traslado interprovincial puede enfrentar obstáculos sanitarios, decomisos y pérdida de trazabilidad.
Las diez dimensiones evaluadas incluyen abundancia poblacional, modelos de cosecha, sanidad, buenas prácticas, viabilidad económica, tránsito interprovincial, mercado de fibras, subproductos, coexistencia con la ganadería ovina y consideraciones bioéticas. La conclusión es que cualquier aprovechamiento requiere regulación estricta y monitoreo permanente para no comprometer a la especie sin resolver las causas de la degradación de la estepa.