Las exportaciones de carne argentina encontraron una oportunidad comercial en Europa luego de la salida de Brasil de ese mercado, con referencias de precios más altas para cortes como nalga y peceto. Según publicó Bichos de Campo el 26 de octubre de 2026, Patricio Phelan, ejecutivo de MBRF —grupo que controla Marfrig y Quickfood—, describió el escenario durante la feria SIAL de París y advirtió que la competencia en Estados Unidos y China obliga a ajustar los destinos de los embarques.
Phelan señaló que en las negociaciones recientes se hablaba de unos US$ 11.000 por tonelada para la nalga y US$ 9.000 para el peceto, ambos cortes congelados fuera de la cuota Hilton. Son referencias comerciales mencionadas por el ejecutivo, no cotizaciones oficiales de cierre con una plaza única comparable.
“Con la salida de Brasil, la nalga y el peceto se valorizaron un montón”, afirmó Phelan. El directivo consideró que todavía podía haber margen para nuevas subas a medida que se agotaran los stocks brasileños que permanecían en Europa. También aclaró que esos negocios tienen condiciones arancelarias distintas de las de la cuota Hilton, que recibe un tratamiento preferencial.
Según el ejecutivo, los cuatro mercados principales de la compañía son Europa, Estados Unidos, Israel y China. La estrategia consiste en abastecer cada destino con productos adecuados a su demanda y posicionar la carne argentina en segmentos de mayor valor.
En Europa, la oportunidad se relaciona con los espacios que dejó el competidor brasileño, pero la disponibilidad de hacienda habilitada puede limitar el volumen exportable. Phelan advirtió que el reglamento europeo contra la deforestación exige inscripción y trazabilidad de los productores y que no todos habían completado el proceso.
“Estamos viendo que no están todos los productores inscriptos”, alertó. Si una parte de los establecimientos no completa los requisitos, los frigoríficos podrían disponer de menos materia prima elegible y, por lo tanto, reducir el volumen que pueden ofrecer a ese destino.
En Estados Unidos, el ingreso de 300.000 toneladas adicionales de carne brasileña afectó los precios del segmento industrial, en el que compite buena parte de las exportaciones argentinas. “En la carne industria sentimos la baja por el ingreso de esas toneladas”, reconoció Phelan.
El ejecutivo diferenció ese segmento de los cortes de mayor valor, que —según su evaluación— mantienen una posición más protegida porque Brasil no compite de la misma manera en ese nicho. Ante menores precios en Estados Unidos, la empresa compara alternativas y puede redirigir embarques hacia China cuando encuentra condiciones comerciales más favorables.
En el mercado chino, Phelan mencionó referencias de entre US$ 8.400 y US$ 8.500 por tonelada para garrón y brazuelo, y de entre US$ 7.500 y US$ 7.600 para determinados cortes de la rueda. También señaló que el regreso de los embarques brasileños antes del inicio de enero podía incrementar la presión competitiva.
Phelan sostuvo que la carne argentina conserva reconocimiento por el sabor asociado a los sistemas pastoriles, mientras la industria incorpora atributos que buscan responder a consumidores exigentes. Entre ellos mencionó el marmoleo, la grasa intramuscular que contribuye a la jugosidad, y mejoras en la conformación de los bifes y en los sistemas de medición.
“Sentimos que hay una muy buena demanda y buenas oportunidades para la carne argentina”, afirmó el ejecutivo al describir los contactos mantenidos en SIAL París. También expresó: “Argentina siempre está evolucionando y a la vanguardia de lo que los mercados necesitan”.
El escenario presenta una oportunidad, pero no garantiza un aumento automático de las exportaciones. El resultado dependerá de la evolución de la demanda, la competencia de otros proveedores, las condiciones arancelarias y la capacidad de los frigoríficos para reunir hacienda que cumpla con los requisitos de trazabilidad de los mercados de destino.