Bolivia, Paraguay y Uruguay buscan fortalecer su participación en las decisiones sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná mediante la reactivación de Urupabol, un mecanismo de integración regional que apunta a mejorar la coordinación logística y ampliar las oportunidades comerciales. Bismark Rosales, director de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), destacó el potencial de esta alianza tras su relanzamiento en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, y señaló que permitirá a los tres países tener mayor incidencia frente a Argentina y Brasil.
El representante empresarial boliviano consideró que la cooperación entre Uruguay, Paraguay y Bolivia puede contribuir a equilibrar la participación de los cinco países que integran la Hidrovía, una de las principales rutas de transporte fluvial de América del Sur.
La iniciativa busca fortalecer el diálogo regional sobre infraestructura, navegación, costos logísticos y condiciones operativas para el transporte de mercaderías.
Rosales explicó que, históricamente, las decisiones vinculadas con el funcionamiento de la vía navegable estuvieron fuertemente influenciadas por Argentina y Brasil, debido al volumen de cargas que movilizan.
En ese sentido, señaló que los países con menor participación comercial enfrentaron dificultades para hacer valer sus posiciones dentro del Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay-Paraná.
La reactivación de Urupabol representa una oportunidad para coordinar intereses y ampliar la capacidad de negociación de Bolivia, Paraguay y Uruguay.
El organismo tuvo su relanzamiento presidencial el 23 de septiembre, en Nueva York, con el objetivo de fortalecer la cooperación entre los tres países.

Rosales manifestó expectativas favorables sobre esta nueva etapa y destacó las características compartidas por sus integrantes.
El empresario consideró que la alianza permitirá avanzar hacia una participación más equilibrada en los debates sobre el funcionamiento de la Hidrovía.
Uno de los principales objetivos es mejorar las condiciones de navegación y facilitar el transporte de productos hacia los mercados internacionales.
La vía fluvial conecta importantes regiones productivas de América del Sur con los puertos del océano Atlántico y constituye una alternativa estratégica para el comercio exterior.
Para Bolivia, su utilización adquiere especial relevancia por su condición de país sin salida soberana al mar.
Rosales explicó que actualmente el 82% de la carga boliviana se moviliza por el océano Pacífico, aunque las dificultades logísticas y el incremento de los costos del transporte terrestre están impulsando el interés por las rutas atlánticas.
En particular, señaló que Santa Cruz concentra cerca del 70% de las mercaderías bolivianas, lo que convierte a la región en un punto fundamental para el desarrollo de nuevas alternativas comerciales.
La Hidrovía Paraguay-Paraná aparece como una opción para diversificar las rutas de exportación y mejorar la competitividad de los productos bolivianos.
El representante de Cadex destacó que actualmente Bolivia moviliza aproximadamente 2 millones de toneladas de mercaderías por la salida atlántica.
Sin embargo, las proyecciones del sector apuntan a alcanzar 4,5 millones de toneladas en 2030, lo que representaría más del doble del volumen actual.
Además, Rosales estimó que existe un potencial de hasta 7 millones de toneladas que podrían transportarse mediante esta ruta fluvial.
El crecimiento proyectado dependerá de mejoras en la infraestructura, las condiciones de navegación y la coordinación entre los países involucrados.
Uruguay ocupa un lugar estratégico dentro de esta expansión comercial, especialmente por su infraestructura portuaria y su conexión con los mercados internacionales.
Rosales destacó que los puertos uruguayos permiten concentrar mercaderías provenientes de distintos países y facilitar su posterior distribución hacia otros destinos.
En particular, mencionó la importancia de Nueva Palmira y Montevideo, utilizados para realizar transbordos de productos bolivianos hacia buques de ultramar.
El empresario, que también se desempeña como gerente general de Puerto Jennefer, resaltó las oportunidades que ofrece la cooperación logística con Uruguay.
La terminal boliviana forma parte de una estrategia de desarrollo vinculada con el transporte fluvial y la industrialización de productos agrícolas.
Rosales explicó que la empresa también cuenta con una planta de procesamiento de oleaginosas que proyecta convertirse en la más grande de Bolivia en 2028.
La articulación entre puertos, industrias y operadores logísticos puede fortalecer las cadenas regionales de exportación, especialmente en sectores vinculados con la producción agroindustrial.
El desarrollo de estas conexiones resulta importante para Bolivia, cuyas mercaderías deben recorrer más de 2.700 kilómetros por vía fluvial antes de alcanzar los puertos marítimos.
En este contexto, mejorar la navegabilidad y reducir las dificultades operativas aparece como una prioridad para el sector exportador.

Paraguay también cumple una función relevante dentro de la Hidrovía por su capacidad de transporte mediante barcazas.
Rosales destacó la experiencia paraguaya en navegación fluvial y su participación en el movimiento regional de cargas.
La combinación de las capacidades logísticas de Paraguay, la infraestructura portuaria uruguaya y el potencial exportador boliviano constituye uno de los principales fundamentos de la alianza Urupabol.
El fortalecimiento de la cooperación regional también busca mejorar el tratamiento de cuestiones vinculadas con peajes, regulaciones y condiciones de navegación.
Durante los últimos años surgieron diferencias entre los países por decisiones relacionadas con los costos de circulación, los servicios de practicaje y las disposiciones aplicables a determinadas embarcaciones.
Rosales consideró que la nueva etapa de integración puede facilitar el diálogo y promover acuerdos que contemplen los intereses de todos los participantes.
El empresario aclaró que las diferencias históricas no necesariamente respondieron a decisiones tomadas de mala fe, sino al mayor peso comercial de Argentina y Brasil.
En ese sentido, sostuvo que una coordinación más estrecha entre Bolivia, Paraguay y Uruguay podría contribuir a construir consensos regionales.
La Hidrovía Paraguay-Paraná representa una infraestructura fundamental para el comercio sudamericano y ofrece oportunidades de crecimiento para las economías vinculadas con su recorrido.
La expansión de las exportaciones bolivianas, el fortalecimiento de los puertos uruguayos y la capacidad de transporte paraguaya podrían impulsar una mayor integración productiva y logística.
Con la reactivación de Urupabol, los tres países buscan consolidar una agenda compartida que permita mejorar la competitividad, facilitar el comercio exterior y ampliar su participación en las decisiones sobre el futuro de la vía navegable.