Buenas prácticas ganaderas para enfrentar los excesos hídricos

El INTA Reconquista recomienda anticipar movimientos de hacienda, administrar reservas forrajeras y reforzar los controles sanitarios

Buenas prácticas ganaderas para enfrentar los excesos hídricos
lunes 02 de noviembre de 2026 - 10:00

Las buenas prácticas ganaderas ante excesos hídricos son clave para proteger los rodeos del norte de Santa Fe, donde las crecidas de los ríos, el anegamiento de zonas de islas y las lluvias persistentes reducen las superficies de pastoreo y dificultan el acceso al alimento. Especialistas del INTA Reconquista difundieron recomendaciones para anticipar decisiones de manejo, sostener la alimentación y reducir pérdidas en los establecimientos afectados, según publicó Motivar a partir de información de INTA Informa.

El escenario exige un seguimiento permanente de las condiciones hídricas y una planificación de los movimientos de hacienda. También requiere administrar las reservas forrajeras de acuerdo con la disponibilidad de cada campo y las necesidades de las distintas categorías. La anticipación permite identificar potreros utilizables, revisar instalaciones y prever sectores seguros para concentrar animales.

Monitoreo del agua y planificación de los movimientos

Mario Basán Nickisch, especialista en agua del INTA Reconquista, destacó la importancia de observar diariamente la evolución de los ríos y consultar los registros hidrométricos y los pronósticos del Instituto Nacional del Agua (INA). Esa información permite anticipar posibles crecidas y organizar con tiempo los traslados de hacienda.

En cada establecimiento se recomienda identificar los potreros que todavía pueden utilizarse, comprobar el estado de los accesos, los alambrados y las instalaciones, y reconocer los sectores aptos para recibir animales. Esos espacios deben contar con superficies secas para el descanso, además de agua y alimento suficientes.

La planificación también incluye establecer prioridades dentro del rodeo. Las vacas paridas, los terneros y las vaquillonas de reposición requieren especial atención. Según las condiciones productivas y los recursos disponibles, los establecimientos pueden evaluar el destete precoz o la venta de animales menos eficientes, como novillitos y vaquillas. La decisión debe considerar los valores del mercado.

Reservas forrajeras y alimentación según cada categoría

La alimentación animal requiere distribuir las reservas según su calidad y los requerimientos nutricionales de cada grupo. Erika Bieri, del área de ganadería del INTA Reconquista, recomendó reservar los alimentos de mayor calidad para los animales con demandas nutricionales más elevadas.

Los pastizales diferidos y las pasturas perennes pueden destinarse a categorías con menores requerimientos. En cambio, los rollos de alfalfa y los silajes de maíz o sorgo deben priorizarse para terneros destetados, animales en recría, vaquillonas próximas al parto y vacas en lactancia.

El manejo de los lugares de alimentación también incide en la conservación de los potreros. Para evitar la acumulación de barro y el deterioro del suelo, se aconseja rotar los sectores donde se suministra alimento, colocar los rollos en sitios elevados o con buen drenaje y evitar que los animales se concentren alrededor de las aguadas.

Además, es necesario controlar el estado de los rollos y silajes, descartar el material deteriorado y ajustar la suplementación sin introducir cambios bruscos en las dietas. Estas medidas buscan aprovechar las reservas disponibles y reducir pérdidas de alimento durante los períodos en que el pastoreo se encuentra limitado.

Sanidad animal: controles ante la humedad y el barro

La humedad, el barro y la concentración de hacienda aumentan la necesidad de vigilancia sanitaria. Los especialistas aconsejan observar diariamente el comportamiento de los animales y prestar atención a la falta de apetito, la debilidad y las rengueras. Ante esos signos, corresponde consultar al veterinario.

También se debe asegurar el acceso a agua de bebida segura, revisar el plan sanitario y verificar que las vacunaciones estén al día. Entre los problemas que requieren atención se encuentran las afecciones podales, la leptospirosis y el carbunclo. Frente a cualquier sospecha, se debe dar aviso al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Recuperación de los campos después de los excesos hídricos

Cuando las condiciones del agua mejoren, la recuperación del establecimiento debe contemplar tanto el estado del rodeo como el de los recursos forrajeros. Evaluar la condición corporal de los animales permite revisar su evolución nutricional y definir los ajustes de manejo necesarios.

Los potreros también necesitan un período de recuperación antes de retomar un uso intensivo. Respetar esos tiempos contribuye a conservar la capacidad productiva del campo y evitar que el deterioro generado por el anegamiento se prolongue.

Las recomendaciones del INTA Reconquista integran así tres ejes de manejo: anticipar los movimientos de hacienda a partir de la información hidrológica, asignar las reservas forrajeras según los requerimientos de cada categoría y reforzar la vigilancia sanitaria. La combinación de estas prácticas permite reducir riesgos y sostener la actividad ganadera cuando el exceso de agua limita el funcionamiento habitual de los establecimientos.

 

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