Harina de banana: una inversión de US$ 40.000 en Salta

Fernando Ortiz instaló una planta en Colonia Santa Rosa para transformar banana verde en harina y aprovechar fruta que no logra vender en fresco

Harina de banana: una inversión de US$ 40.000 en Salta
martes 03 de noviembre de 2026 - 17:00

La harina de banana se convirtió en una alternativa de agregado de valor para Fernando Ortiz, productor hortícola de Colonia Santa Rosa, en Salta. Frente a las dificultades para comercializar parte de su cosecha como fruta fresca y a la baja de los precios, invirtió alrededor de US$ 40.000 en una planta para procesar banana verde y convertirla en un producto destinado al mercado de alimentos saludables.

El emprendimiento funciona en Finca La Trinidad, bajo la marca Don Cirilo, y lleva cuatro meses de actividad. La planta procesa entre 1.500 y 1.800 kilos de banana verde por semana. Con un rendimiento cercano al 10%, obtiene entre 150 y 180 kilos de harina.

La iniciativa apunta a resolver dos problemas del negocio frutícola: aprovechar la fruta que no reúne las condiciones comerciales para su venta en fresco y ofrecer un destino industrial a una mayor proporción de la producción cuando los precios no resultan convenientes.

“La idea era justamente hacerlo porque la banana viene mal en la comercialización. Entonces nos estamos yendo por el lado de la reconversión para ubicarla”, explicó Ortiz a LA NACION.

Una planta para transformar banana verde

La producción se desarrolla en un establecimiento de 260 hectáreas. Según contó el productor, actualmente destina entre el 15% y el 20% de su cosecha a la deshidratación.

El proceso comienza con la selección y preparación de la fruta. Se retiran las partes que no se utilizan, se lava la banana y se corta en láminas de entre tres y cuatro milímetros. Luego, los cortes se distribuyen en bandejas y se introducen en un horno deshidratador durante aproximadamente diez horas.

Una vez finalizada esa etapa, el producto pasa por la molienda y el tamizado. Finalmente, la harina se envasa y se sella térmicamente.

La transformación permite extender las posibilidades de aprovechamiento de una materia prima perecedera. En lugar de depender exclusivamente de la venta de fruta fresca, el productor puede procesar parte de la cosecha y comercializarla como ingrediente para distintas preparaciones.

Ortiz eligió equipamiento de fabricación nacional para instalar la planta. Aunque había considerado comprar maquinaria de origen chino, finalmente optó por una alternativa argentina.

El proyecto también tiene antecedentes en otras experiencias de elaboración de alimentos. La finca ya había incorporado la producción de ajíes y conservas como parte de una estrategia para diversificar los destinos de su producción.

Comercialización y certificación libre de gluten

La harina de banana se comercializa bajo la marca Don Cirilo y está dirigida principalmente a dietéticas y comercios especializados en alimentos saludables. También se ofrece a través de Mercado Libre, con ventas destinadas a Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

Uno de los pasos pendientes es completar las habilitaciones para certificar el producto como libre de gluten. Aunque la banana no contiene gluten de manera natural, la certificación del alimento elaborado requiere adecuar las instalaciones y cumplir con los controles correspondientes.

Para avanzar, Ortiz realizó modificaciones en la planta, entre ellas el cambio de pisos y la adaptación de las condiciones de higiene. Las obras demandaron alrededor de 50 días. Según relató, aguardaban la visita de técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y de Bromatología para completar esa instancia.

La planta genera cinco puestos de trabajo, ocupados por mujeres, que se suman a los empleos vinculados con la actividad agrícola del establecimiento.

La inversión y el desafío de ampliar el negocio

Ortiz estima que podría recuperar los US$ 40.000 invertidos en aproximadamente 16 meses, aunque aclaró que esa proyección depende de la evolución de las ventas y de la respuesta del mercado.

Por el momento, trabaja con materia prima propia, pero contempla incorporar banana de productores de la zona si la demanda permite ampliar la capacidad de procesamiento.

“Vamos a ir creciendo en función de la demanda que vayamos teniendo acá en el país”, señaló.

La decisión de industrializar también se vincula con los cambios en las condiciones de comercialización de la banana importada. La resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura derogó normas que regulaban el ingreso de esa fruta a las zonas productoras.

Mientras la cartera nacional sostuvo que los controles sanitarios continúan mediante análisis de riesgo de plagas, inspecciones y certificaciones, productores y gobiernos provinciales manifestaron preocupación por los posibles riesgos sanitarios. En ese contexto, Jujuy dispuso mediante un decreto la restitución de exigencias provinciales para el ingreso y la circulación de banana fresca importada.

Para Ortiz, la diversificación productiva es una forma de buscar alternativas frente a las dificultades comerciales del sector. Su proyecto combina producción primaria, procesamiento industrial y búsqueda de nuevos canales de venta para darle mayor aprovechamiento a la banana.

“Las calculadoras son lindas, los Excel funcionan fantástico y a veces la realidad es muy distinta”, resumió al referirse a las expectativas económicas de la inversión.

 

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