El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó ante empresarios industriales una estrategia para mejorar la competitividad de la producción argentina mediante la reducción de impuestos, regulaciones y costos financieros, al tiempo que descartó una devaluación como herramienta para impulsar al sector. Durante su participación en la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), el funcionario también planteó la intención de extender progresivamente al conjunto de la economía condiciones similares a las del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Según informó iProfesional, el titular del Palacio de Hacienda defendió el programa económico del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la competitividad debe construirse a partir de reformas estructurales, estabilidad macroeconómica e inversiones en infraestructura.
La exposición se desarrolló en un contexto de debate sobre los costos de producción, las condiciones de financiamiento y la capacidad de las empresas nacionales para competir con productos importados.
Uno de los principales mensajes del ministro estuvo dirigido a los sectores que plantean la necesidad de modificar el tipo de cambio para mejorar la competitividad industrial.
Caputo rechazó utilizar una devaluación como mecanismo para reducir los costos argentinos medidos en dólares, al considerar que esa alternativa afectaría directamente el poder adquisitivo de los trabajadores.
"Eso no es bajar el costo argentino, es empobrecer a los asalariados. Yo cuando escucho algunos colegas hablar de esto lo veo con una miopía económica preocupante", afirmó el funcionario.
En contraposición, explicó que el Gobierno busca avanzar con cambios que permitan disminuir los gastos estructurales de las empresas y generar condiciones más favorables para la inversión productiva.
La reducción del denominado costo argentino constituye uno de los ejes centrales de la estrategia económica oficial, junto con la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad de las reglas para desarrollar negocios.
En ese sentido, Caputo sostuvo que mejorar la competitividad requiere actuar sobre distintos componentes que inciden en los costos de producción.
"La forma de bajar el costo argentino es la que todos sabemos que es: bajando impuestos, bajando regulaciones, bajando el costo financiero y mejorando todo lo que es infraestructura", expresó.
La propuesta contempla una menor presión tributaria, simplificación de regulaciones, mejores condiciones de acceso al crédito y obras destinadas a reducir los costos logísticos y operativos.
Estos factores tienen incidencia en la actividad industrial, especialmente para las empresas que necesitan financiar inversiones, incorporar tecnología y comercializar sus productos en mercados nacionales e internacionales.
Otro de los puntos relevantes de la presentación fue el futuro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado para promover proyectos de gran escala mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios.
El régimen establece condiciones especiales para inversiones que cumplen determinados requisitos y alcanzan los montos mínimos previstos por la normativa.
Entre los sectores contemplados se encuentran la energía, la minería, la infraestructura, la tecnología y distintas actividades industriales.
Caputo explicó que el objetivo del Gobierno es utilizar ese esquema como referencia para impulsar reformas que beneficien progresivamente a otras actividades económicas.
"La idea no es que sea un régimen especial para siempre, sino que toda la economía converja al RIGI", afirmó.
La intención oficial es avanzar hacia un marco de mayor previsibilidad y menores costos para las empresas, aunque el ministro no detalló un cronograma específico para extender esas condiciones al conjunto de la economía.
La propuesta apunta a reducir las diferencias entre los beneficios disponibles para los grandes proyectos de inversión y las condiciones que enfrentan otras compañías.
Durante su exposición, el ministro también defendió la importancia de mantener un escenario macroeconómico estable para favorecer las decisiones empresariales de largo plazo.
"Buscamos el desarrollo económico basado en la estabilidad macro y la previsibilidad", señaló.
Caputo consideró que la estabilidad resulta fundamental para recuperar la confianza de los inversores y facilitar la planificación de nuevos proyectos productivos.
En su análisis, también cuestionó las políticas económicas de administraciones anteriores y sostuvo que los desequilibrios fiscales, las restricciones cambiarias y las dificultades de financiamiento afectaron el desempeño de la economía argentina.
Según los datos presentados por el funcionario, la actividad industrial registró una caída del 11% entre julio de 2022 y diciembre de 2023, período que utilizó como referencia para describir las dificultades previas del sector.
También afirmó que las Leliq y los pases del Banco Central aumentaron un 150% durante esos meses, en un contexto que, según su interpretación, limitó el financiamiento disponible para empresas y familias.
El ministro vinculó esos antecedentes con la necesidad de desarrollar un sistema financiero que permita ampliar el crédito destinado a la producción y las inversiones.
En otro tramo de su intervención, Caputo destacó la importancia de fortalecer la confianza institucional y garantizar reglas económicas estables.
El funcionario sostuvo que las decisiones adoptadas en distintas etapas de la historia económica argentina afectaron la credibilidad del país ante los inversores.
"Gran parte de la falta de credibilidad que tiene el país es por las veces que violentamos la propiedad privada", manifestó.
En ese marco, remarcó que la previsibilidad institucional constituye una condición relevante para atraer capitales y sostener proyectos de inversión.
La estrategia presentada por Caputo combina estabilidad macroeconómica, reducción de costos empresariales y ampliación de incentivos para la inversión, con el objetivo declarado de fortalecer la competitividad industrial.
Sin embargo, la implementación de estas medidas y sus efectos sobre la actividad productiva dependerán del alcance de las reformas, las condiciones de financiamiento y la evolución de la economía.
El mensaje del ministro ante la UIA ratificó que el Gobierno prioriza las reformas tributarias, regulatorias y financieras por encima de una devaluación como mecanismo para mejorar las condiciones de producción de la industria argentina.