Pasturas polifíticas: cómo combinar especies para mejorar el forraje

La asociación de gramíneas templadas y megatérmicas busca sostener la oferta forrajera. La elección depende del ambiente y del manejo ganadero

Pasturas polifíticas: cómo combinar especies para mejorar el forraje
martes 03 de noviembre de 2026 - 15:00

Las pasturas polifíticas que combinan especies templadas y megatérmicas comienzan a ganar espacio en los sistemas ganaderos que buscan mayor estabilidad y persistencia en la producción de forraje. La clave no está en sumar variedades sin un criterio definido, sino en seleccionar especies complementarias según el ambiente, los objetivos productivos y las posibilidades de manejo de cada establecimiento, según un análisis técnico de Pemán Semillas publicado por Agroverdad.

La variabilidad ambiental y climática lleva a productores y asesores a revisar el diseño de los recursos forrajeros. Frente a ese escenario, las asociaciones de distintas especies permiten buscar una oferta de pasto más equilibrada durante el año, aunque sus resultados dependen de la adaptación de cada componente y del manejo posterior.

Alfalfa y Panicum coloratum: una asociación en expansión

Entre las alternativas que despiertan interés en el centro y noreste de Córdoba y el centro de Santa Fe se encuentra la incorporación de Panicum coloratum, cultivar Nyasi, en mezclas con alfalfa y otras especies templadas.

De acuerdo con Francisco Soria, ingeniero agrónomo de Pemán Semillas, esta combinación apunta a complementar los ciclos de crecimiento de sus componentes.

En determinados ambientes, la alfalfa puede presentar una vida útil limitada, mientras que las gramíneas templadas tienden a perder participación con rapidez. En esos planteos, Panicum coloratum Nyasi aporta persistencia y producción durante el verano, cuando otras especies reducen su crecimiento.

La complementariedad entre los componentes permite diseñar pasturas con diferentes momentos de aprovechamiento. Sin embargo, no garantiza por sí sola una mayor productividad: la respuesta depende de las condiciones del lote, la implantación y el manejo del recurso.

Persistencia y pastoreo: dos factores determinantes

Uno de los principales objetivos de estas asociaciones es sostener la producción a lo largo del tiempo. Una pastura puede alcanzar buenos niveles de crecimiento durante su implantación y luego perder cobertura o productividad. Por eso, además del volumen de forraje inicial, resulta importante evaluar su comportamiento durante los años siguientes.

El pastoreo ocupa un lugar central porque cada especie tiene una dinámica de crecimiento y una respuesta particular frente a la intensidad y frecuencia de utilización.

Soria señaló que, con un manejo adecuado, estas asociaciones pueden persistir y ofrecer buenos resultados. Para lograrlo, el diseño de la pastura debe acompañarse con decisiones de manejo relacionadas con:

  • Carga animal: ajustar la cantidad de animales a la disponibilidad de forraje.

  • Momento de ingreso: considerar el desarrollo de las especies antes de habilitar el pastoreo.

  • Momento de salida: evitar una utilización excesiva que comprometa la recuperación de las plantas.

  • Monitoreo del lote: observar la evolución de cada componente y la cobertura de la pastura.

La elección de semillas constituye una parte del potencial productivo, pero no reemplaza la planificación del pastoreo ni el seguimiento del establecimiento.

¿Conviene una pastura polifítica o una mezcla de una sola especie?

La elección no tiene una respuesta única. Desde Pemán Semillas remarcan que las pasturas polifíticas no son necesariamente la mejor alternativa para todos los sistemas ganaderos.

En algunos establecimientos, una pastura monofítica puede responder adecuadamente al objetivo productivo y a las condiciones ambientales. En otros, la combinación de dos o más especies permite aprovechar diferentes características del ambiente y complementar los períodos de crecimiento.

Por eso, antes de definir una mezcla, es necesario considerar:

  • Las características del suelo y las condiciones climáticas.

  • La disponibilidad de agua y las limitaciones del ambiente.

  • El objetivo del sistema ganadero.

  • La adaptación y el ciclo de crecimiento de cada especie.

  • La capacidad del establecimiento para manejar los distintos componentes.

El diagnóstico previo permite evitar asociaciones que no respondan a las condiciones reales del campo o que demanden un manejo difícil de sostener.

Más pasturas perennes en los sistemas de cría

La incorporación de pasturas perennes, tanto puras como polifíticas, también refleja una tendencia en los sistemas de cría. En estos planteos se busca incrementar su participación y reducir la dependencia de los verdeos anuales.

La estrategia apunta a construir una base forrajera más estable y previsible, especialmente en ambientes restrictivos, donde la variabilidad climática y las dificultades de implantación pueden afectar la producción de los cultivos anuales.

Las especies perennes adaptadas, utilizadas individualmente o en asociaciones, pueden contribuir a sostener la disponibilidad de forraje y facilitar la planificación ganadera a mediano y largo plazo.

El criterio central es diseñar una pastura para cada establecimiento. La combinación de especies debe responder a las características del ambiente y a la capacidad de manejo del productor, en lugar de seguir una receta general.

 

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