En el marco del Congreso Argentina Supermercado del Mundo, Domingo Capeloni, presidente de la Asociación Argentina de Productores de Trigo, habló sobre la posibilidad de incrementar la producción del cereal y los focos y dificultades de la exportación. “Hace tiempo que venimos diciendo que podemos lograr 8 millones de hectáreas, que podemos estar en una producción estimada de 25 millones de toneladas”, indicó Capeloni y aclaró que, de todas formas, en el mundo sobra trigo ya que el mercado mundial de importación es de 160 millones de toneladas.
En esa línea, planteó la solución para que los productores trigueros puedan crecer en este contexto: “Tenemos que ordenarnos y atender los requerimientos de la demanda. La dinámica ha cambiado; nosotros nos hemos quedado estos últimos 10-12 años donde, con mercados cerrados, la fuimos perdiendo”. Para comprender el nivel de especificación de la demanda, el presidente de AAPROTRIGO señaló, metafóricamente, que “el cliente quiere comprar una manzana que tenga el formato de una pera y gusto a limón”; entonces, tenemos que dedicarnos a producir ese producto y no lo que “a nosotros nos queda más cómodo”. Según Capeloni, el crecimiento productivo del trigo argentino “dependerá exclusivamente de qué porción queremos tener dentro de esos 160 millones de toneladas”; para ello, “tenemos que atender los requerimientos de la demanda”.
Uno de los problemas planteados en su presentación es la capacidad de la industria molinera: los 200 molinos que tiene hoy la Argentina están al 53% de la capacidad productiva. Por lo cual, tal como sugirió Capeloni, “si queremos poner valor agregado, a nuestro entender, faltan molinos”.
En cuanto al atender demandas específicas, el presidente de AAPROTRIGO subrayó que “Argentina tiene nueve subregiones de trigo, ¿esto qué indica? Que podemos hacer nueve calidades distintas en función de los ambientes con una misma variedad”; por ello, tenemos que entender el mercado y comercializar el trigo siguiendo los requerimientos de las distintas demandas. “El valor agregado tiene que venir de la mano de los servicios; entregar ese grano en tiempo y forma y acondicionado como lo requiere el cliente”, lo cual debe trabajarse en conjunto con el Estado quien colabora en el desarrollo del marketing del producto.
Asimismo, para la exportación es necesario reacondicionar los puertos: invertir en la tecnología de procesos: “Es la dinámica de poder cargar un buque con trigos homogéneos; la exportación tiene un enorme esfuerzo por cumplir para colocar nuestro producto e interpretar los mercados”, sostuvo Capeloni.
“Estamos cerca del mundo y lejos de nuestro puerto. 320 km terrestres de camión, cuesta por tonelada lo mismo que un flete marítimo de China a Argentina”, aseveró y reclamó unos costos de logística más competitivos para poder salir al mundo.
Brasil, por ejemplo, “es el primer exportador de pan de molde y no tiene materia prima; la materia prima para hacer el pan lactal está acá”; nuestro país vecino “siempre va a tener necesidad de importar ese tipo de trigo porque no tiene ambiente para producirlo. Entonces, nosotros tenemos que entender ese requerimiento y tratar de producir”, manifestó el presidente de AAPROTRIGO.
Retomando la idea de que en la Argentina se producen diferentes tipos de trigo, Capeloni sostuvo que, debido a las diferencias en calidad, los precios deberán ser también distintos: “¿Qué necesitamos incorporar para que esto cambie? Los famosos nomencladores, es la posición arancelaria. Argentina tiene un único nomenclador para exportar trigos con el cual se exportan todos los distintos tipos de trigo hechos con una mezcla”. Estados Unidos y Australia, por ejemplo, tienen 8 nomencladores oficiales, lo cual nos posiciona en desventaja: “Tenemos que tener herramientas igualitarias para salir al mundo. Si nosotros queremos crecer, tenemos que robarle ventas a nuestros competidores. Para hacer eso, tenemos que tener herramientas iguales”, señaló Capeloni.
Para saber qué calidad de trigo tienen, el presidente de la entidad recomendó a los productores anticiparse con el análisis y no llevar el producto directamente al molino o acopio. “El análisis se puede hacer con 10 o 15 días de antelación a la cosecha” y ahí se puede determinar dónde se ubica. “Lo que tenemos que hacer es bajar la velocidad de venta y entrega de trigo. El trigo es el único producto que da la oportunidad, a lo largo del año, de hacer un margen de diferencia más que el maíz y más que la soja”, afirmó.