Radicada en la localidad cordobesa de Villa María desde hace diez años, la empresa ABSA (Alimentos Balanceadores Sociedad Anónima) se dedica a la elaboración y distribución de alimentos balanceados para ganado bovino y porcino.
Invitado a disertar en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo”, el presidente de la compañía, Rino Mosca, declaró que “la visión es ser la empresa nacional líder en nutrición animal”, a la vez que remarcó que la misión de ABSA es trabajar junto al productor, ser su aliado, para que éste pueda “mejorar constantemente la relación costo-beneficio en lo que hace a nutrición”.
Luego, Mosca le cedió la palabra al ingeniero Carlos Pellegrini, director del Departamento de Innovación y Desarrollo Tecnológico de ABSA, quien estuvo a cargo de la presentación de un proyecto que tiene como uno de sus objetivos darle sustentabilidad al mercado del macho Holando Argentino.
En primer lugar, Pellegrini sostuvo que el punto de partida de cada uno de los proyectos que encaran es la observación del mercado para poder obtener un correcto diagnóstico del mismo. En este caso, el disparador fue que “el mundo pide la calidad de carne que la Argentina puede ofrecer”.
En ese sentido, el ingeniero expresó que el objetivo principal del proyecto es “transformar el novillo overo negro o el Holstein en uno de gran peso, de entre 550 y 600 kilogramos, con una relación de conversión lo más favorable posible”, que le asegure al productor una buena rentabilidad al momento de la venta.
Asimismo, Pellegrini señaló que hace unos años, “a pesar de manejar un novillo con un frame de entre 550 y 600 kilos”, el novillo Holando Argentino se podía terminar con 250 kilos, con lo cual “se estaba desaprovechando un potencial productivo de carne en un 50%”. Según explicó el ingeniero, tras la resolución del Senasa que estableció un peso mínimo de faena, ese novillo pasó a terminarse con entre 320 y 380 kilos. Esto quiere decir que “manejando la relación energía-proteína podemos terminar un novillo con un frame de 550/600 kilos en 350 o 380 kilos” que, hoy, con ese peso gordo, es volcado al mercado interno.
En la misma línea, Pellegrini indicó que lo que se busca es “aumentar la eficiencia productiva de la carne”, ya que ese novillo que en la Argentina “se está comercializando con 350 kilos, potencialmente puede llegar a los 600 kilos y volcarse al mercado externo”. Y añadió: “De esos 600 kilos de faena del novillo Holando Argentino, una parte de los cortes van a ir a exportación, pero hay una gran parte de los cortes que quedan en el mercado interno”.
El ingeniero explicó que a ese proyecto se le suma “una expansión en el desarrollo de la productividad de la carne porcina”, ya que la rápida respuesta de la misma –el período de gestación dura 115 días, mientras que la terminación del lechón es de 160 días– “va a permitir cubrir parte de la carne bovina que se destina al mercado externo”. De esa manera, dijo que no sólo “tenemos un rendimiento al gancho de cerdo del 70% y un índice de conversión de kilo de alimento por kilo de carne mucho más favorable, que es de dos kilos y medio a tres kilos de rendimiento”, sino que también “tenemos un menor precio en góndola”, con lo cual “aumenta el poder adquisitivo de la personas que desean comer carne y pueden acceder a la carne porcina”.
Por otro lado, detalló cómo trabajan en la empresa. Así, contó que “a través de los técnicos que están recorriendo el campo, empezamos a detectar necesidades y oportunidades que el sector tiene para llevar adelante”, para luego poder elaborar un protocolo de trabajo y dar inicio al proceso de investigación y desarrollo de producto. Una vez que obtienen el producto deseado, realizan “una evaluación analítica del perfil del producto”, para lo cual trabajan en conjunto con laboratorios nacionales y de Estados Unidos, debido a que hay componentes específicos, como es el caso de los aminoácidos, cuyos resultados se obtienen más rápido enviándolos a EE.UU. Si tras el análisis no se logró el perfil del producto buscado, se vuelve a reformular.
En cuanto al proceso de evaluación a campo, que realizan luego de obtener el perfil nutricional adecuado, dijo que durante los 30 días que suele durar utilizan “tres establecimientos comerciales con perfiles distintos para darle mayor sustentabilidad al producto”.
Por otra parte, afirmó que “la vaca lechera Holstein por excelencia es una fábrica de tres grandes elementos: fabrica terneros, leche y carne”. En ese aspecto, señaló que su vida útil es de tres lactancias y media, rondando cada una de ellas en 6.000 litros por día, es decir que produce más de 20.000 litros a lo largo de su vida. A su vez, esa vaca produce “una ternera hembra que se va a criar, recriar, y va a pasar a reposición en el tambo”, manifestó. Y agregó: “Esa ternera que pasó a ser vaquillona y, luego, vaca, tiene un potencial genético superior al de la madre que le dio origen”.
Sin embargo, Pellegrini recaló en la necesidad de incrementar “la eficiencia del ternero macho como fábrica de carne, ya que “el 50% de los terneros que nacen son machos”.
“Si el 50% de los novillos pesados se exportan y los afectamos a un requerimiento al gancho del 56%, estamos teniendo 11.800 toneladas anuales de novillo Holstein con cortes que califican para cuota Hilton u otros mercados”, aseguró.
Asimismo, expresó que si se compara “el rendimiento de la res de un Angus con la de un Holando Argentino, este último sólo pierde un 5,28%”, es decir que “la diferencia de rendimiento al gancho entre una raza británica y una raza de leche –como es la Holando– es de sólo 5%”.
En cuanto al consumo de carne bovina, sostuvo que del 2002 al 2016 bajó un 6%, pasando de 59 a 56 kilos per cápita por año; mientras que el consumo de carne porcina aumentó un 130%, pasando de cinco kilos en 2012 a trece kilos en 2016.
“Necesitamos un compromiso firme en toda la cadena de generación de valor, y de parte del Estado en cuanto a lo que es la liberación de los ROE”, concluyó.