na de las particularidades que se deben tener en cuenta al congelar los alimentos es que no todos reaccionan de la misma manera al frío. La regla básica para congelar es no utilizar nunca recipientes de vidrio, ya que si no están templados corren el riesgo de romperse; lo mejor es utilizar bolsas herméticas o contenedores de plástico.
- Frutas y verduras: si la fruta es pequeña –como frutillas, moras o frambuesas– podés congelarlas de manera individual extendiéndolas en una bandeja. Una vez que estén congeladas, guardalas en una bolsa. De esa manera, no se formará un bloque gigante de hielo. Los plátanos pueden ir al congelador con todo y cáscara. Las verduras son más amigables: la calabaza, berenjena o tomate pueden ir juntas directo al congelador en una bolsa; eso sí, trata de eliminar todo el aire.
- Proteínas: se recomienda congelar la proteína sellada al vacío. Entre menos haya, menor humedad. Pregúntale al carnicero si puede sellar la carne por vos. De lo contrario, colocá el pollo, el pescado o la carne en una bolsa y al cerrarla, retirá todo el aire. No te preocupes por el tiempo que durará en buen estado: aguantará de tres a cuatro meses. Para descongelarlo, lo ideal es retirar la proteína del congelador y dejarla un día en la heladera.
- Galletas y bollos: para las galletas o bollos pequeños lo mejor es almacenarlos en una bolsa. Los panes deben envolverse bien en aluminio y meterlos en una bolsa. Para retirarlos del congelador hay dos opciones: dejar que se descongele en la heladera o meterlos directamente en el horno.