La transferencia embrionaria no sólo sirve para incrementar la eficacia del rodeo y conseguir buenos índices reproductivos, sino que también acelera la ganancia genética con la contribución de ambos sexos.
La práctica consiste en estimular a la hembra, que debe tener buenos dotes genéticos, mediante un tratamiento hormonal. Después, la hembra es inseminada de manera artificial con el semen del macho. Por último, los óvulos fecundados son transferidos a los úteros de otras hembras, donde proseguirán con su desarrollo.
Los especialistas remarcan que esta práctica no excluye a la inseminación artificial ni a la monta natural, sino que son complementarias.
La técnica se basa en la selección de las mejores vacas, a las cuales se las hará superovular, y del semen de los mejores toros. En promedio, en una vaca donante se consiguen 6 embriones por cada colección. Teniendo en cuenta que una vaca se puede colectar entre cuatro y cinco veces al año, se podrían llegar a obtener hasta 24 embriones por vaca al año.