Entre Ríos es la principal productora de carne aviar de la Argentina, con el 48% de la producción nacional. Así lo afirmó Héctor Schell, director de Ganadería Bovina, Porcina y Avícola de la provincia, en el Congreso Argentina Supermercado del Mundo. “Para el 2050 se van a producir 131 mil toneladas de carne aviar y el consumo mundial va a ser, en promedio, de 35 kilos por habitante por año”, aseguró. Esto posiciona a la provincia en un lugar de potencial crecimiento, con una enorme oportunidad para exportar. Actualmente, el 70% de las exportaciones de carne aviar corresponde a Entre Ríos. En 2016 “se faenaron casi 360 millones de aves”, comentó.
La presentación de Schell se basó en la importancia del estatus sanitario en la producción de alimentos. En esa línea, remarcó el rol de los controles para evitar las pérdidas económicas que pueden ocasionarse si ingresan enfermedades trasfronterizas de alta patogenicidad. Hoy, la Argentina está en una situación favorable en cuestiones de sanidad; por ello, como dijo Schell, debemos cuidarla y reforzarla.
Para poder proveer al mundo con nuestros alimentos, el director de Ganadería transmitió la idea de comercializar en bloque con los países de la región. Incursionando en manera conjunta, se puede “aumentar la calidad, aumentar el volumen y mantener la continuidad para ofertar calidad y tener sanidad”. En la Argentina, enfermedades como la influenza aviar, en aves, y la peste porcina clásica, peste porcina africana, peste epidémica porcina y síndrome disgenésico reproductivo respiratorio, en porcinos, son inexistentes. Esto nos da una ventaja competitiva que debemos aprovechar. No obstante, Schell alertó que no debemos confiarnos de nuestro estatus sanitario porque “la ausencia de evidencias no significa que haya ausencia de amenazas. Y ese es el peligro a nivel mundial que le ocurre a todos los países productores y exportadores”. Por ende, “ya mismo deberíamos intensificar la vigilancia pasiva, intensificar los monitoreos, los controles. Fundamentalmente en las aves migratorias acuáticas y residentes que pueden estar en condiciones de alto riesgo de traslado de virus”, sugirió Schell.
Para transmitir la dimensión de los costos que pueden ocasionar las enfermedades en los animales de granja, el director de Ganadería Bovina, Porcina y Aviar ejemplificó con los siguientes casos de influenza aviar: “Asia, en 2005, perdió 10 mil millones de dólares; Chile, en 2002, perdió 31,7 millones de dólares; México, en 2012/2014, 9.900 millones de dólares; Estados Unidos, recientemente, 3,3 billones de dólares; Francia, 210 millones de euros”. Entonces, lo que se debe hacer en el país, es “apoyar económicamente, financieramente, todo lo que sea el sistema sanitario nacional en todos sus estamentos y en todas sus cuestiones (institutos, universidades, gobiernos)”, expresó Schell y citó al expresidente del Senasa, Jorge Dillon, quien reafirmó los análisis de riesgo y la vigilancia biológica como prioridades de la entidad. “Somos todos corresponsales sanitarios ante esta situación. Todos debemos garantizar a los países compradores el estatus sanitario adquirido”, sostuvo el director entrerriano.
Asimismo, aclaró que “el estatus sanitario no es estático en los países y en las regiones; es cambiante y, por eso, debemos convenir que todos los esfuerzos orientados a cuidarlo están fundamentados en las normas de bioseguridad en las granjas y entre nosotros, que somos los que vamos a manejar los sistemas de producción”. Explicó que estas normas son “prácticas de prevención sanitaria estrictamente cumplidas por los operarios y en beneficio de todos, asumidas como propias por el personal de la granja, por los operarios y por el propietario hacia adentro y hacia afuera de la misma”.
Como conclusión, ratificó la relevancia de un buen estatus sanitario para fortalecer “el valor agregado a través de las carnes para el comercio exterior y para el consumo doméstico”. “Debemos devolver a la tierra lo que se le ha extraído en materia de producción de alimento”, remarcó refiriéndose a la recuperación económica, productiva y ambiental a través del correcto manejo de los desechos, residuos y efluentes. “Nos vemos fortalecidos los entrerrianos con la producción avícola en este sentido. Esa infraestructura productiva es un pilar económico de la provincia”, finalizó Schell.