omo consecuencia de las medidas implementadas para poder cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, el volumen de faena de los frigoríficos porcinos disminuyó un 2% en marzo en relación al mismo período del año pasado.
Un buen porcentaje de la producción porcina se destina a los hoteles y restaurantes. Los primeros mantienen una ocupación casi nula, mientras que los segundos solo podían vender a través de delivery –ahora se habilitó la modalidad take away para los locales gastronómicos–. En este escenario, los frigoríficos no tienen dónde colocar ese excedente de producción. En consecuencia, la caída en la demanda impacta en los productores, que afrontan inconvenientes para comercializar sus cerdos.
Ramiro Farías, socio de Farías Consultores, explicó que “a algunos de los productores que llevaron jaulas a los frigoríficos directamente no se las recibieron y se volvieron a sus establecimientos con toda la carga”.
Una de las alternativas para los productores es esperar un poco más y, en vez de comercializar el cerdo con 108 kilos promedio de faena, venderlo con 118 kilos cuando lo puedan colocar. Sin embargo, al no faenar, los capones ingresan en un período de ineficacia en la conversión del alimento a carne y se quebrantan los parámetros de calidad.
En este sentido, Farías dijo que “menores precios a la hora de la venta y, en casos extremos, el sacrificio de los animales, como sucedió en Estados Unidos, puede ser una solución por única vez pero no de manera constante”.
En esa línea, sostuvo que hoy las granjas porcinas se halla sobrepobladas. “Al ser una producción en serie, es una cadena de engorde, y cuando está lista una camada se debe comercializar porque a la semana entra otra camada a la producción”, indicó.
“Dentro de este mal panorama, no se espera un repunte de la actividad hasta el verano. Son tres meses el máximo de tiempo que puede aguantar un productor promedio. Todos están muy complicados. Los chicos porque no tienen espalda para aguantar y los grandes porque es tan grande su volumen que no tienen donde colocarlo”, advirtió Farías.
Por último, el socio de Farías Consultores manifestó: “Se necesita apoyo para la colocación del excedente en mercados externos, sobre todo aceitar la logística exportadora de los productores de menor escala. Sería una solución parcial para aliviar el exceso de producción y sacar momentáneamente el stock sobrante de cerdo”.