xiste un interés creciente del consumidor por productos cuyo proceso productivo inflija el menor sufrimiento a los animales que ha instalado un cambio grande en cuestiones de manejo, incluyendo temas como la higiene, la inocuidad, la calidad y el bienestar animal, que es en gran medida afectado por las instalaciones en que se encuentran los animales. Es por eso que a continuación se explica cómo debería llevarse a cabo el diseño y posterior construcción de un feedlot para asegurar un máximo bienestar de los animales.
Zona de fuga y punto de balance: La zona de fuga es el espacio libre, imaginario y circundante al animal que éste considera su espacio vital y necesario para convivir sin estrés. Con este espacio disponible a su alrededor el animal se siente cómodo y en la medida en que se ve reducido por la presencia de otros animales, especie o elemento, aparece el malestar o incomodidad por efecto de la invasión de su espacio. Esa invasión genera una reacción inmediata en el bovino, la fuga en el sentido opuesto a la fuente de malestar para recuperar el espacio vital. Los animales muy mansos, por ejemplo, un caballo de andar, tienen una zona de fuga muy reducida, prácticamente se los puede tocar antes de que reaccionen moviéndose motivados a la fuga, la curiosidad los supera y esperan el contacto. Otros, como animales en pastoreo, son más susceptibles a la acción invasora y temerosos, y reaccionan en fuga, expandiendo rápidamente el espacio entre la fuente de presión y ellos.
El otro concepto que debemos clarificar es el del punto de balance. Es una línea imaginaria, transversal y horizontal, a la altura de la paleta u hombro del animal. Si nos posicionamos por delante de este punto es probable que el animal retroceda en lugar de avanzar, y si nos posicionamos por detrás el animal avanzará. En ambas posiciones el animal nos está viendo. Un modelo de movimiento a emplear es aquel en donde los animales se mueven hacia delante cuando nosotros pasamos el punto de balance en dirección opuesta al movimiento deseado. Para lograr el movimiento sostenido del animal es conveniente colocarse por detrás del punto de balance (en sus flancos) y antes de entrar en la zona ciega. Si nos colocamos en ese lugar el animal reacciona dándose vuelta para poder ubicarnos y estar alerta a nuestros actos, pero se detiene y cambia el sentido del flujo. Si el animal nos ve con ambos ojos puede ocurrir que estemos muy lejos o demasiado cerca. Tomando como el modelo de movimiento, puede reducirse el uso de picanas eléctricas, látigos o hierros. Por razones de seguridad y bienestar, el uso de picanas debería ser reducido tanto como fuera posible. Ayudadores de manejo como varillas plásticas o banderas deberían ser usados con tranquilidad para hacer girar y avanzar a los animales.
Los corrales de manejo demasiado grandes o demasiado pequeños son inadecuados. Los muy grandes promueven a la fuga ante la menor presión, los muy pequeños comprometen demasiado rápido el espacio de fuga y los animales se estresan y descontrolan. El error más frecuente es el de encerrar muchos animales, ellos necesitan espacio para girar. Cuando son encerrados el corral debería estar medio o tres cuartos lleno. De nuestra parte, es el factor crítico, no le damos tiempo a encontrar la alternativa de escape y que pretendemos sea la adecuada. En la mayoría de los casos las instalaciones no han sido diseñadas para manejos de bajo estrés animal. En Argentina el 99% de las instalaciones (corrales de encierre y aparte, mangas, etc.) no se comparecen con pautas técnicas de bienestar animal y menos el manejo común en corrales.
Los mismos conceptos de zona de fuga y punto de balance aplicados a un animal son aplicables a los grupos o lotes. Un lote de animales en movimiento tiene una estructura similar a la de un individuo: una cabeza, un cuerpo y una cola. La mejor forma de mover un lote es presionar con intermitencia sobre la parte posterior a un punto imaginario de balance ubicado en el primer tercio del grupo. Si nos ubicamos detrás es probable que el grupo cabeza no detecte nuestra presencia y el sentido de nuestro movimiento y comience a perder el rumbo. También va a ocurrir que se den vuelta varios animales de la retaguardia para vernos. Desde un costado se mantiene una presencia más visible y una mejor definición de la dirección del movimiento.
Las alternativas de distracción o escape deben ser reducidas y controladas. Toda la investigación en el tema coincide en que los corrales y mangas deben ser altos y ciegos para evitar que los animales vean actividad y a otros animales fuera de su área. Esto genera menos distracciones y alternativas de fuga y menor motivo de temor. Se sugiere que las mangas y los toriles, o círculos de encierre previos a la manga, sean totalmente ciegos, incluyendo la puerta o tranquera de cierre y las trancas o puertas de la manga. El animal tiene una amplia capacidad de visión periférica, pero es demasiado limitado en la definición de colores y sombras. Confunde sombras con agujeros o huecos y los perturba el juego de luces y sombras de proyecciones de enrejados o instalaciones con costados semicubiertos de listones de madera o planchuela de hierro (típicos en nuestros diseños comerciales). En los sistemas de paredes ciegas el animal encuentra al sitio como un ámbito de cierta incomodidad del que prefiere alejarse y elige la vía única disponible, la entrada a la manga.
Por su parte los toriles de alambre, tan comunes en nuestros establecimientos, son las estructuras menos recomendables ya que combinan el encierro con una amplia visión hacia el exterior, confusión de movimientos y sombras con alternativas de escape, además de la entrada a la manga, a través de los hilos de alambre, por encima del alambrado o la tranquera. Estas estructuras invariablemente conducen al manejo de alta presión basado en el miedo, con golpes, gritos, puntazos, latigazos, mordidas y picanas. El animal termina eligiendo la entrada de la manga como vía de fuga no por incomodidad sino ya por malestar intolerable, sufrimiento o pánico.
La circulación en formas curvas es más eficiente y menos estresante para el animal. Se recomienda que las instalaciones tengan formas curvas. Incluyendo el toril de encierre previo a la manga, la curvatura debe plantearse de tal forma que los animales transiten en un mismo sentido curvo hacia la manga y a través de ésta, en una circunferencia de 180 grados, viendo delante de sí dos animales y medio. La curvatura explota la sensación de los animales de volver al punto de partida y la curiosidad de seguir a los que les preceden. A su vez, la forma curva impide al animal que entra ver lo que le ocurre a los animales que se encuentran más adelante.
Pero el animal debe intuir la posibilidad de una salida, de lo contrario retrocede descartando esa vía de escape. Por ello, los corrales y mangas con curvas muy pronunciadas no son convenientes porque retrasan o alteran el movimiento normal. Las mangas demasiado curvas parecen no tener salida y provocan el retroceso de los animales. El corral redondo (o semi circular) de encierre debería tener un radio ideal de 3,5 a 4 metros. Una puerta giratoria de mayor tamaño es demasiado grande y difícil de manejar. Una de menor largo es demasiado pequeña porque obliga a un corral muy chico.
Las rampas y pendientes pronunciadas deberían evitarse. El vacuno se mueve bien en superficies planas horizontales o en pendientes suaves y largas. De ser posible debería explorarse la posibilidad de instalar los sitios de carga y descarga tipo dársena, donde el camión se ubica en un plano más bajo que los animales de tal forma que estos ingresan o salen del camión sin ascender o descender rampas o cargadores. Este concepto es poco conocido en Argentina y poco factible de incorporar en instalaciones ya ubicadas en sectores planos, pero en sitios donde los desniveles del terreno permiten planear más de un plano horizontal, sería bueno verificar la posibilidad de generar dos niveles, uno para los corrales y otro de acceso del camión (sin bajar éste a un pozo o depresión de la que no pueda salir cargado).
De ser inevitable el uso de rampas para que el animal ascienda al camión, el principio de la manga curva se mantiene. El animal ingresa mejor y más rápido al camión si no ve lo que ocurre dentro de éste hasta no estar prácticamente en la puerta de ingreso. Deberían ser cargadores ciegos, altos, de piso firme (evitando las rampas de madera o hierro y chapa que no están apoyadas sobre tierra o concreto en su totalidad). El movimiento del piso y la sensación del piso en movimiento atemorizan y paraliza al animal. Este es otro punto donde la presión de personal se hace sentir para continuar con el flujo de la carga, pero se paga con mayor estrés, consumo de glucosa y peor calidad de carne.
El cargador o manga de carga de los animales puede estar conectada a la manga central directamente en un desvío de esta o tener su propio toril o corral. En ambos casos las estructuras deberían ser también ciegas, de paredes lisas y altas para evitar distracciones y alternativas de fuga (tampoco nuestras instalaciones se caracterizan por estas condiciones).
Las caras internas de mangas y corrales deberían ser de paredes lisas y ciegas. Las paredes de mangas y corrales de alta presión (toril) deben ser lisas, sin bordes, puntas o formas angulares que por un lado generan puntos de atascamiento de los animales y, por otro, son sitios de golpes y contusiones que lastiman al animal. Los filos o bordes de chapas u otras estructuras deben ser eliminados (incluso las soldaduras incompletas o espacios entre puertas y otros elementos de cierre). Estos requisitos conducen al uso de chapa de buen espesor y tubo de hierro en la construcción de mangas y toriles. El uso de planchuelas u otro tipo de hierro debe planearse evitando el contacto de partes filosas o agudas con el animal o con el personal. El suelo debería ser de superficie antideslizante, como pisos de concreto en áreas de alto tránsito, para evitar que los animales se resbalen y entren en pánico.
Los colores deberían ser tenidos en cuenta. Si bien la investigación en cuanto al estímulo de los colores en bovinos dista de ser completa. Se han identificado colores que promueven a la fuga y colores que calman al animal. Entre los que promueven a la fuga, aquellos de los que el animal huye, se encuentra el amarillo intenso. El amarillo es el más efectivo en banderines o varillas con flecos de plástico para agitar desde afuera del toril para hacer mover a los animales hacia la manga. Por otro lado, si no queremos llamar demasiado la atención y alterar en exceso a los animales, deberíamos evitar toda vestimenta con colores amarillos (amarillo patito). Entre los colores que estimularían a la calma se encuentra el beige tipo arena u oro y resulta bastante similar el marrón claro (color madera).
Deberían incorporarse sitios de desmontaje y escape. Particularmente en las mangas, deberían incluirse sectores de la manga (opuestos al lado de manejo o mayor actividad del personal) fáciles de desmontar por completo con el objeto de aliviar a animales caídos, golpeados o estresados. Esto evitaría las luchas con cuerdas, pecheras y cadenas comunes en mangas donde los animales se “volean” o “encajan”.
La dirección del flujo de la manga debe ser en sentido inverso a la luz de frente. En los casos de mangas en interior, con luz de alta intensidad, o al aire libre, debe evitarse la luz de frente al flujo de los animales. Los animales avanzan muy mal con luz en contra porque se encandilan, la luz les molesta y dejan de ver con claridad hacia adelante. La instalación de mangas y cargadores al aire libre debe prever este aspecto ubicando las instalaciones hacia el sur u oeste, dependiendo de las horas de mayor trabajo. El sol de costado afecta menos que de frente y debería evitarse el sur por circulación de vientos u otra limitante, la disposición hacia el oeste podría ser la conveniente ya que la mayoría de las actividades de manga ser realizan durante la mañana y la primera parte de la tarde.
Los corrales de manejo de la hacienda deberían plantearse para la mayor funcionalidad teniendo en cuenta las consideraciones anteriores. Deberían diseñarse a partir de la mejor ubicación para la manga de trabajo y embarcadero. Sería conveniente que se plantee un toril “reloj” (semicircular) de encierre previo a la manga y la comunicación hacia éste con un mangón amplio, pero no superior al ancho de una tranquera de 3,5 a 4 m con tránsito también semicircular. El concepto de instalaciones con formas de semicírculo o que promueven al movimiento en círculo cuesta ser integrado a los esquemas rectangulares de la mayoría de los diseños a los que estamos acostumbrados. Sin embargo, estos diseños han sido probados más eficaces que los tradicionales.
Es conveniente eliminar todo elemento que sea motivo de distracción y sea atemorizante. Elementos motivo de distracción en los corrales de encierre son frecuentes en la mayoría de los establecimientos. Bolsas, trapos, camperas, chapas, sogas y cadenas que hacen ruido con el viento, se mueven o proyectan sombras son comunes en lugares donde transitan personal. Estos elementos son un fuerte motivo de distracción para los animales, detiene el movimiento del grupo y altera el flujo en la dirección deseada. Otro elemento de efectos altamente indeseables es el perro. Aunque casi siempre defendido por “sus virtudes y asistencia en el manejo del ganado”, el perro es uno de los factores de mayor estrés y desorganización en el movimiento, encierre y manejo de bovinos.
Los corrales cerca de la casa, galpones u otras instalaciones, son también frecuentes en la mayoría de las explotaciones. Pero éstas son ubicaciones inadecuadas desde el punto de vista del bienestar animal. Son elementos generadores de distracción y estrés, maxime si se mueven tractores, camiones, y por sobre todo personas.
Decisión Ganadera