Teniendo en cuenta las condiciones climáticas adversas que presenta Escocia para el cultivo de soja, un grupo de investigadores del James Hutton Institute de ese país se propuso hallar la manera de adecuar su manejo. Para ello, efectuaron un ensayo a campo con el objetivo de evaluar cómo respondía la soja al estímulo con inoculantes, que fueron provistos por la compañía argentina Rizobacter.
Los resultados fueron contundentes, ya que aquellas semillas a las que se les aplicó inoculante duplicaron los kilos conseguidos por hectáreas en comparación con las que no fueron inoculadas. De esta manera, la conclusión a la que se llegó es que se puede conseguir buenos rendimientos en soja en esas latitudes, pero solo si se aplica inoculante.
El instituto escocés plantea que la utilización de soja puede ser una alternativa viable en las rotaciones a los cereales. Para lograrlo, deben conseguir que el grano se genere antes de que comience el frío intenso. Como estrategia, utilizan variedades de grupo de madurez 000 cultivadas a 150 kilos por hectárea, para luego cosechar la chaucha entera verde para consumo como edamame –nombre con el que se conoce a la preparación de vainas de soja inmaduras, hervidas en agua con sal y servidas enteras–. Asimismo, siembran cereales entre las parcelas para resguardar al cultivo de las heladas.