os productos lácteos tienen una vida útil corta. Por este motivo, es de vital importancia almacenarlos adecuadamente. Consejos prácticos para mantener la cadena de frío de estos productos.
La leche, ya sea entera o descremada, debe almacenarse en la heladera alrededor de los 37 grados Fahrenheit, lo que –dependiendo del modelo de refrigerador– implica ubicarla en la parte posterior de la heladera. Evite almacenar la leche en los estantes de la puerta; por lo general, se trata de un lugar de fácil acceso pero cálido hacia el frente, con muchas fluctuaciones de temperatura debido a la apertura y cierre de la puerta.
Para un consumo a largo plazo, existen algunas opciones como congelar la leche. Utilice un recipiente de plástico y asegúrese de congelar la leche antes de la fecha de caducidad. Podrá guardarla en el freezer por tres meses.
Al momento de descongelarla, recuerde que la vida útil del producto será más corta que la de la leche fresca; por lo tanto, se sugiere consumirla entre los tres a cuatro días posteriores al descongelamiento.
Como la leche, la crema también puede congelarse para un almacenamiento más prolongado. Puede utilizar una bandeja de cubos de hielo, un recipiente de plástico o bolsas para congelar. Una vez descongelada, se recomienda sacudir o mezclar el recipiente o envase para alentar la reintegración de la grasa y el líquido de la crema.
Este producto no necesita refrigeración. Puede mantener su manteca en un plato cubierto por un período de tres semanas a un mes. Evite esta opción si su cocina es muy caliente, ya que se acelerará el deterioro del producto. Se sugiere mantener la manteca fuera de la heladera durante los meses más fríos.
En heladera, el producto se conserva correctamente durante tres meses o más. También es de fácil congelamiento en paquete o envuelto en papel de aluminio/plástico.
El brie y el queso de cabra, entre otros quesos blandos o líquidos, poseen características más delicadas que los duros. Si planea comerlos dentro de un par de días posteriores a su compra, la envoltura de plástico en la que vinieron sirve para un correcto almacenamiento por un término de diez días o más. Puede envolver el queso con un capa de papel encerado y otra de papel de aluminio o sellarlo al vacío en bolsas para un duración de hasta dos meses en el freezer.
Estos quesos son más firmes al tacto y poseen un menor contenido de humedad. Para un almacenamiento a largo plazo, envuélvalos en papel encerado seguido de una capa de plástico o papel de aluminio. Al igual que el queso blando, se puede almacenar en un lugar frío de la heladera y congelarlos, siempre que estén bien envueltos para evitar su quemadura.
Guarde el queso en la bolsa en la que vino o coloque el producto en una bolsa con cierre. Podrá conservarse correctamente en heladera durante una semana o dos posteriores a la apertura del paquete.
En freezer, el tiempo estimado de duración es de hasta tres meses. Incluso, puede rallar y congelar sus propios quesos duros o semiduros y almacenarlos en bolsas para congelar, con una capa adicional de papel de aluminio para evitar que se queme.
Mantenga el yogurt en la heladera desde el momento posterior a su compra. Una vez abierto, se aconseja consumirlo antes de los 5 a 7 días.
Si bien el yogur pierde parte de su textura en los procesos de congelamiento y descongelamiento, conserva su sabor y es sumamente delicioso. Puede almacenarse en freezer en una bolsa o en una bandeja de cubos de hielo.