Investigadores de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (RUDN, por sus siglas en inglés) descubrieron que los granos de café usados pueden servir como reemplazo de los electrodos de grafito, un componente clave de las baterías de iones de litio.
En la búsqueda de un elemento que sea capaz de reemplazar al grafito, los investigadores hicieron pruebas con distintos residuos orgánicos que funcionan como fuentes de carbono, como los carozos de aceituna, las algas marinas y las cáscaras de arroz, hasta que finalmente se decidieron por los granos de café.
Para crear los ánodos –o electrodos negativos–, los científicos utilizaron granos de café del comedor de la universidad y los colocaron de manera uniforme en una bandeja para después hornearlos a ochocientos grados centígrados. Luego, los combinaron con un agente de unión de plástico para crear el ánodo orgánico.
Tras esa prueba, pudieron determinar que los granos de café tenían una capacidad de almacenamiento de 285 mAh (miliamperios por hora), un valor modesto en relación a los acumuladores modernos. No obstante, esa capacidad es mucho más alta que los de ánodos hechos con otros tipos de residuos orgánicos. Además, los electrodos de granos de café son más duraderos y, en consecuencia, ahorran más energía.
El director del Centro de Diseño Molecular y Síntesis de Compuestos Innovadores para la Medicina, Raphael Luke, manifestó que con esos electrodos “los acumuladores de iones de litio mantuvieron su capacidad inicial después de cien ciclos, perdiendo solo un 0,23%.
“El aumento de los requisitos de almacenamiento de energía hace que nuestro trabajo sea particularmente interesante. Sus ventajas radican en su sencillez y conveniencia”, consideró Luke, a la vez que remarcó que “este método puede llevarse a niveles industriales, ya que los granos de café están disponibles en todo el mundo en grandes cantidades en comparación con otras sustancias utilizadas en la producción de baterías de iones de litio”.