No importa cuánto amemos nuestro trabajo, es muy difícil lograr concentrarse al 100% en la lista de tareas prevista para el día. De todas formas, te brindamos algunos consejos para que puedas aumentar tu productividad:
Pequeños momentos de ejercicio a lo largo del día pueden crear un impacto en tu productividad ya que le envían a tu cerebro estímulos energéticos.
No es necesario que sean ejercicios complejos; simplemente podés programar una reunión afuera donde puedan hablar mientras caminan, o incluso subir y bajar escaleras dentro de la oficina. Si estás en movimiento, verás una mejora en tu humor, en tus niveles de cansancio y en tus antojos de comida chatarra.
Alejarte de las pantallas que dominan tu día laboral (e incluso en tu vida personal), puede darte una perspectiva refrescante cuando vuelvas a sentarte a trabajar.
La mayor parte de nuestra existencia sucede en nuestro inconsciente. Cuando nos sentimos bajoneados o desmotivados, la causa real se encuentra debajo de nuestro nivel de consciencia y remite a algo mucho más profundo.
Antes de irte a dormir, ponete la meta de ser más productivo al día siguiente; visualizá cómo sería y sentilo. De esta forma le enviás un mensaje a tu inconsciente para que trabaje mientras dormís.
El hábito de saltearse comidas por estar ocupado en el trabajo es muy perjudicial para la productividad. Cuando no nos alimentamos correctamente, el nivel de azúcar en sangre disminuye y, de esa forma, nuestra energía desciende y se hace más difícil concentrarse.
Si no tenés mucho tiempo para cocinar, enfocate en snacks ricos en proteína y fibra que te dejarán satisfecho durante el día. Por ejemplo, huevos duros, yogurt, fruta fresca, frutos secos y quesos.
Cuando no dormimos tanto cuanto nuestro cuerpo necesita, el humor y el rendimiento se verán afectados. El promedio de horas que un adulto debería descansar es de entre 7 y 8 horas diarias.
Otra recomendación es apagar todos los dispositivos una hora antes de irse a dormir.
Más allá de las listas de tareas que la mayoría de las personas se crea diariamente como ayuda-memoria, son muy pocos los que realmente pueden determinar cuáles son las más urgentes e importantes.
Como recomendación, etiquetá las tareas que deben realizarse sí o sí. Ponete como meta cumplir no más de cinco al día. Si, hacia la tarde, no llegaste a completarlas todas, deberás reorganizar tu día.
En la transición de la atención de una tarea a la otra, se pierde parte de la productividad. Para pasar de un proyecto a otro de manera eficiente, es recomendable tomarse una pausa para reconocer el progreso hecho hasta el momento. De esta forma, se le dice al cerebro que debe avanzar y que debe cerrar una tarea y abrir otra.
Algunos estudios han demostrado que masticar chicle incrementa la productividad porque genera la habilidad de mejorar la atención.
Las primeras horas de la mañana deben destinarse a lo que te genera alegría a vos. Ya sea hacer ejercicio, meditar, leer o pasar el rato con tu familia, hacelo inmediatamente después de que suene el despertador.
Las alertas constantes de las redes sociales y aplicaciones pueden alterar tu productividad y el flujo de tu trabajo. Destiná un momento particular en el día para revisar tus dispositivos mientras no estás en medio de un trabajo o una tarea.