Cerca del 38% de las franquicias que existen hoy en día en la Argentina son o tienen relación con la gastronomía y dentro de éstas, todo aquello que tiene relación con el café es una de las opciones más buscadas y la de mayor expansión en función del amplio target que tiene. Esto quiere decir que el rubro de las cafeterías se mantiene vigente dentro de las franquicias gastronómicas.
Sin embargo, en los últimos años, con la gran competencia internacional que llegó a Buenos Aires para instalar nuevos puntos de venta, los franquiciantes locales debieron readaptarse. Por esto, empresarios nacionales consideran que es imprescindible seguir buscando innovaciones en pos del cliente consumidor de café, público que busca cada vez más experimentar y captar nuevas experiencias.
El franchising es uno de los formatos de negocio que mejor se adaptó a la contracción del consumo de los últimos tiempos. Mientras que muchos comercios independientes cerraron, los negocios en red han ido fortaleciéndose, depurando los conceptos que no han sabido profesionalizarse y, a su vez, reafirmando su identidad. Además, las franquicias funcionan como una oportunidad de reinserción en el mercado laboral y proveen la posibilidad de conversión para que los comercios independientes se sumen a un sistema que cuenta con las ventajas competitivas de una economía de escala y la estructura organizacional de la marca.
El desembarco de Starbucks en la Argentina, por ejemplo, al contrario de lo que se esperaba, supuso la motivación necesaria para que otras cafeterías actualizaran su concepto y establecieran prácticas que fueron bien recibidas, especialmente por parte del público joven. En este sentido, Starbucks vino a potenciar el mercado de las cafeterías.
El ingreso a nuestro mercado de marcas internacionales, lejos de ser visto como un problema, representa una oportunidad de crecimiento con respecto a nuevos tipos de consumos y una forma de optimizar nuestros atributos. Por ejemplo, esta situación se refleja en el formato de take-away, una situación de consumo algo inusual en la Argentina que, sin embargo, crece día a día. Está claro que el mundo del café evoluciona: aparte del clásico cliente de “pocillo”, se incorporó un consumidor más joven que busca productos innovadores, como los capuchinos saborizados y el cold brew (café frio), entre otros.
Al respecto, Fernando Hita, gerente Comercial de Bonafide, declaró: “El ingreso de cualquier competidor hace que uno no se relaje, que siga trabajando en pos del cliente. La gente quiere cosas nuevas, pero con la calidad que a uno lo hace fiel a la marca. Siempre la competencia es buena y está en cada uno cómo hace de eso algo positivo”.