En una esquina de Brooklyn –Nueva York– se desarrolla una revolución agrícola con diez contenedores con dispositivos tecnológicos para controlar las condiciones climáticas en las que crecen las frutas y verduras que se distribuyen en bicicleta por el barrio. Se trata de una granja urbana.
Esta tecnología es propiedad de Square Roots, una empresa que lleva alimentos a las personas y desarrolla la agricultura urbana, un sector dominado por emprendedores convencidos de que la producción de alimentos está lista para dar un salto.
El gigantesco potencial de la agricultura vertical no solo proporciona productos frescos cultivados en la zona, de fácil comercialización y que se pueden cosechar durante todas las temporadas, sino que además están libres de pesticidas y no se ven afectados por las condiciones climáticas.
Según el cofundador de Square Roots, Tobías Peggs, la agricultura de interior puede responder muchas de las preguntas que hacen los consumidores sobre la procedencia, la sostenibilidad y la salud de los alimentos que comen.
“Podemos poner una granja en una ciudad por menos de US$500.000 y estar operativos en dos meses; simplemente presionamos el botón de albahaca, menta o estragón y la caja se configura para generar condiciones climáticas óptimas”, explicó Peggs, quien eligió un sistema modular basado en contenedores “que es rápidamente escalable según la demanda”.
Por otra parte, Jeffrey Landau, director de desarrollo de negocio de Agritecture Consulting, estimó que el valor global de este mercado aumentará a US$6.400 millones para 2023.

Sin embargo, en Nueva Jersey, Bowery Farming adopta un planteamiento diferente con granjas industriales. El caluroso exterior de la bodega sin ventanas contrasta con el interior frío donde el fresco olor a productos agrícolas te golpea de inmediato.
Todo el sistema, desde la máquina de siembra automática hasta la cosecha, está a cargo del sistema operativo patentado de Bowery que también controla la luz, los nutrientes del agua y toma imágenes a cada planta para medir su salud. El cultivo se coloca en bandejas apiladas hasta el techo para maximizar la producción.
“El sistema operativo es nuestro sistema nervioso central; hay millones de datos. La inteligencia artificial está constantemente aprendiendo y prediciendo cómo se puede producir con mejor calidad. Dirigir la granja manualmente sería difícil; hacemos el trabajo desde computadores y tablets”, contó el fundador de Bowery Farming, Irving Fain.
El avance que tuvo la compañía fue implementar iluminación LED a la producción, lo que disminuyó los costos; eso combinado con innovaciones e inteligencia robótica, se convierte en lo que según Fain, es un negocio con potencial de expansión.
Estos grandes emprendedores de la agricultura vertical muestran entusiasmo, ya que a pesar del crecimiento de la población, y con el cambio climático presionando la producción de alimentos, creen que pueden tener respuestas. No obstante, la limitación es que no se puede alimentar al mundo solo con hojas.

Huella de carbono
La producción de distintos cultivos, como tomates, fresas o pimientos, presenta distintas necesidades, explicó Landau, a la vez que agregó que “las luces que se necesitan generalmente son más caras, requieren de más electricidad y producen más calor, lo que significa mayor enfriamiento. Cosechar estos cultivos puede tener un costo operativo elevado”.
Asimismo, aseguró que “a medida que los costos tecnológicos caen y la investigación y desarrollo se intensifica, la variedad de los cultivos se amplía”. Esto también puede aliviar la huella de carbono de la industria, señaló el director de desarrollo de negocio de Agritecture Consulting.
Al comparar el uso de la luz artificial con la luz solar, esta última tiene ventaja en cuanto a costes, sin embargo, los productores urbanos opinan que el costo de transporte y el desperdicio de la agricultura tradicional resulta a la larga, más perjudicial.
“Por el momento, las preocupaciones sobre la huella de carbono son válidas, aunque se espera que cada vez más las granjas artificiales aprovechen la luz solar”, manifestó Landau.
Por su parte, Peggs señaló que se trata de una industria joven que aún está buscando modelos y una dirección comercial adecuada. “No hay un consenso del todo, pero si están de acuerdo en que la agricultura vertical tiene el potencial de transformar la producción mundial de alimentos tal como la conocemos”, finalizó.
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