l éxodo rural hacia las grandes ciudades ha generado una preocupación en los últimos años en Brasil por la falta de jóvenes en el campo. Los factores que pueden alentar la presencia de las nuevas generaciones en el campo brasileño y la deconstrucción en términos de género del sector como ejes para modernizar la agricultura de una de las potencias mundiales.
“La participación de los jóvenes es fundamental para que hagamos frente a los cambios que vienen sucediendo”, afirma el presidente del Instituto Foro del Futuro, Alysson Paolinelli. En el mundo actual, los jóvenes se muestran especialmente interesados por involucrarse en una producción de alimentos saludables a través de llamada “agricultura biológica”.
En este sentido, los expertos aseguran que Brasil cuenta con ventajas competitivas en un mercado que busca productos saludables y ecológicamente responsables. “Tenemos una suerte divina, una estufa permanente de doce meses para que podamos atender a esta nueva demanda. Este saldo dependerá de nuestra juventud. Ahora, esta juventud no es apenas la que estudió y está preparada, sino que es la sociedad joven que cuestiona lo que hicimos hasta ahora. Necesita venir y participar con nosotros, y vamos a integrarla en este proyecto”, argumentan.
Para Hernán Chiriboga, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la “conversión del campo” llegará de la mano de los jóvenes, con drones y aplicativos que ayuden mejorar la productividad de la agricultura brasileña. “Necesitamos llevar tecnología a los más de 5,4 millones de pequeños productores rurales en Brasil, principalmente los pequeños. Estoy seguro de que esto será un atractivo para que el joven se quede en el campo y ayude a rejuvenecer este sector”, señaló.

Por su parte, la ministra de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Brasil, Tereza Cristina, pone el foco en la cuestión de género. “Necesitamos también mirar a las mujeres del campo, que son tan importantes como los jóvenes. Si se queda en el campo, el hijo también se queda”, explica. En esta línea, las políticas destinadas al estímulo de actividades atractivas como el artesanato para las pequeñas productoras rurales resultan sumamente efectivas.