pesar de que la Argentina es un gran consumidor de carne, en el último tiempo muchas personas se están planteando reducir su consumo en pos de mejorar su salud y ayudar al planeta.
Esto sucede, por ejemplo, en la casa de Luciano Andújar, donde con su mujer Celeste decidieron que las noches de semana la comida se basa en legumbres y vegetales, tanto para ellos como para sus hijos de 6 y 3 años. “Nos llamó la atención la movida ecológica alrededor de este tema y comenzamos a investigar. Vamos a la dietética, nos nutrimos de legumbres y las combinamos con verduras para inventar platos distintos. Y desde que empezamos este cambio alimenticio nos sentimos mucho mejor al día siguiente de una noche sin haber comido carne”, detalla Luciano.
Para ellos, también suma el hecho de presentarles nuevos sabores y opciones a los chicos, para que aprendan a comer a partir de un abanico mucho más grande, fuera del clásico de la carne.
Esta responsabilidad paternal incluso se hace presente en las madres que amamantan. “Empecé a consumir menos carne y a incorporar más leches vegetales, verduras, frutas y huevos orgánicos desde que nació mi hija Lola, hace dos meses”, cuenta Andrea María Rodríguez. Sosteniendo que no es posible comer un corte vacuno de calidad en cualquier lado, dado el uso irresponsable y descontrolado de agrotóxicos, eligió ser la transmisora del cambio en su casa. “Mi hija depende de los nutrientes que yo le brindo”, sintetiza, agregando que cuando empiece su alimentación complementaria buscará potenciar aún más ese estilo de vida.
En la medicina ayurvédica, proveniente de la India y muy difundida en el último tiempo en Occidente, también se impulsa el menor consumo de carne. Considerando que la alimentación es la esencia de la vida y que la comida debe ser productora de energía vital para el cuerpo y la mente, priorizan una dieta basada en frutas, vegetales, legumbres y cereales. Por eso, a partir de esta corriente también nacieron varios vegetarianos entre semana.
“Empecé a ir a una médica ayurveda por dolores de cabeza, y uno de los puntos en los que hizo foco fue en la alimentación”, cometa Pía Neira. “Hice una dieta especial durante un tiempo. Aunque ya no la sigo a rajatabla, me dio mucha información sobre qué cosas me caen bien y mal, y ahora estoy más alerta”, agrega.
Asimismo, Neira apunta: “Soy más consciente de cuándo de verdad vale la pena. Me como un asado en familia, pero si pido empanadas, elijo otro gusto. Me parece que lo importante es habilitar espacios para ser consciente, porque el peor alimento es la culpa; si me voy a comer una milanesa, lo hago con felicidad”.
En esa misma dirección, Florencia Manzato asegura que hoy elige estar más abierta a lo que le pide su cuerpo, y así bajó considerablemente el consumo de carne. “Leí un libro de ayurveda sobre comida consciente que me interesó mucho, y luego vi una serie de documentales sobre el tema. Entiendo que somos omnívoros y precisamos de la carne, pero no en las cantidades que hoy se consumen”, comenta.
Desde hace unos cinco años, la chef Felicitas Pizarro eligió subirse al hashtag #meatfreemonday. No pasó mucho tiempo hasta que lo argentinizó a un #lunessincarne, y desde entonces es una tendencia que sus seguidores incluso reclaman cuando se ausenta alguna semana.
Bajo esa premisa, Pizarro postea delicias como coliflor gratinado o ñoquis de remolacha con salvia y queso de cabra, inspirando a su público pero también mostrando que eso es lo que elige para su marido Santiago y su hijo Ramón.
“Como argentinos, después de un fin de semana seguro necesitamos un lunes sin carne. Puede ser cualquier otro día de la semana, pero es muy posible que sábado o domingo hayas comido un asado, o pasta con bolognesa o algo así”, describe.
En el terreno médico, esta iniciativa se observa con interés, ya que son muchos los que manifiestan hace tiempo que el consumo per cápita es muy alto, y que debería equilibrarse tanto con vegetales y legumbres como con carnes blancas. Eso sí, siempre con el asesoramiento de un profesional que ayude a modificar la dieta de forma saludable y completa.
“Lo ideal sería consumir 300 gramos de carne roja por semana y el resto de los días 100 gramos de carne blanca. Según los datos, se consumen casi 2 kilos de la roja”, explica la nutricionista Gretel López Segura, quien agrega que, dado este contexto, la nueva gráfica de alimentos recomendados para la población argentina redujo el tamaño del grupo de carnes y aumentó el de proteínas de origen vegetal.
Sobre la existencia de este grupo que no come carne entre semana, asegura que en el mundo médico ya existía un nombre para esto: los “flexitarianos”. A ellos, al igual que a los vegetarianos y veganos, se les recomienda suplementar con vitamina B12, porque la proteína de origen vegetal no llega a cubrir este nutriente. “También es importante saber que el hierro de las carnes está más biodisponible para la absorción del cuerpo, y por eso una proteína de origen vegetal nunca puede reemplazar del todo a una proteína animal”, agregó el especialista.