Hace algunos meses, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) realizó una encuesta con el fin de analizar los niveles de consumo de carne en nuestro país. Para llevar un análisis efectivo, se distinguieron cuatro clases de consumidores, entre los cuales aparecen los “fanáticos”, los “mercenarios”, los “rehenes” y los “terroristas”. El estudio determinó que solo el 40% de las personas que comen el producto es adicta.
Se define como “fanático” de la carne vacuna a aquel individuo que está satisfecho con ella, la consume y la recomienda. Un “mercenario” es quien a pesar de que le gusta y está satisfecho, si encuentra algo más barato, dejará de consumirla. Los “rehenes” son quienes no están satisfechos, pero no encuentran un reemplazo; en tanto que los “terroristas” son los que dejaron de comerla.
Esta diferenciación permitió que el IPCVA arribe a la conclusión de que solo cuatro de cada diez consumidores son fanáticos. Con este panorama, los otros seis pueden pasar a otros alimentos fácilmente.
Al momento de hacer una observación objetiva sobre la situación, el IPCVA aseguró que la dinámica del mercado –sobre todo entre los más jóvenes– está produciendo que las personas se vuelquen hacia otros productos, que probablemente se elaboraron mediante prácticas que son más amigables con el medioambiente.
“Los millennials, por ejemplo, quieren saber que hay detrás de la carne y asocian el consumo a la vivencia de una experiencia. El consumo por parte de este grupo puede estar ligado al boom de las cervecerías, que muy comúnmente ofrecen la bebida con una hamburguesa”, detallaron desde el organismo. Según datos oficiales, en los hogares nacionales se consumen en promedio 2,6 cajas de hamburguesas por mes; mientras que entre los millennials el número asciende a 2,9.
Entre los aspectos que también pueden llegar a influir es que cada vez son más las personas que se inclinan por el vegetarianismo o veganismo. Para sustentar esta hipótesis, el IPCVA realizó otra encuesta donde les preguntó a los argentinos si tenían algún conocido que adoptara estas prácticas. Como el 14% respondió que sí, desde la entidad afirman que se trata de un fenómeno que irá en aumento y al que hay que prestarle mucha atención a la hora de realizar estrategias de marketing para llegar a los consumidores. “Nadie puede negar que el veganismo está ganando espacio”, reconocieron.
Sin ir más lejos, en los locales estadounidenses de Burger King es posible pedir una hamburguesa vegetal –firmada por la empresa Impossible Foods–, mientras que en muchas cadenas se venden opciones de carne artificial, hechas a partir de tejido animal. En una misma línea, el 24% de las personas que interrogó el IPCVA garantizaron que estarían dispuestas a probar carnes alternativas.
“Hay mucho que hacer en relación a las cuestiones emocionales y funcionales que se movilizan detrás del consumo. Si bien el precio puede ser una pieza importante, la mayor parte de la gente valora aspectos como la facilidad de la preparación y el aporte nutricional”, declararon.
Por otra parte, el informe también hizo hincapié en que muy pocos argentinos saben realmente de vacas, ya que solo el 60% sabe de qué se está hablando cuando escuchan los nombres de las razas bovinas Angus y Hereford.
“Con este escenario, resulta clave acercar a los consumidores a las razas y crear una experiencia de consumo que tenga en cuenta nuevas estrategias de marketing”, concluyó el ente.