Realizar una revisación general en toros que van a ingresar al servicio de reproducción es fundamental para garantizar el éxito productivo y económico de la especie. Todos los ejemplares, al menos un año antes, deben someterse a un examen físico, sanitario y de pruebas de capacidad de servicio, ya que si llegan a fallar durante el acto quedarán vacas sin preñar, dando como resultado menos terneros y vacas descartadas sin merecerlo.
No es lo mismo que falle un toro a que falle una vaca. En este sentido, si el que falla es el macho, el escenario puede ser aún más problemático. Por este motivo, es indispensable revisarlo antes de someterlo para tomar mejores decisiones.
Las revisaciones relacionadas con los aspectos sanitarios se deben hacer para descartar enfermedades como brucelosis y tuberculina. Para evitar bajos porcentajes de embarazos o aumentar las colas de parición, se deben ejecutar controles de enfermedades venéreas, como la trichomona y el campylobacter. Estos se realizan mediante el lavaje o raspaje prepucial, donde se deberían obtener al menos dos controles negativos en todos los toros. No hay que olvidarse que los padecimientos de estas características son la principal causa de las fallas en la reproducción.
Como la maduración espermática de los testículos de los toros se produce unos sesenta días antes de la eyaculación, es importante hacer los controles con tiempo. El animal debería estar en buenas condiciones sanitarias y alimenticias durante todo un año, para que cuando entre en servicio lo haga en su mejor versión. Asimismo, se recomienda darle dos dosis de vacunas reproductivas con treinta días de intervalo al menos tres semanas antes de ingresar en la reproducción; y otra vacuna de carbunclo.
Se sugiere realizar los controles antiparasitarios de manera interna y externa, debido a que los toros son propensos a las parasitosis. También se aconseja aplicarles minerales y vitaminas para generar una buena respuesta inmune a las vacunas y mejorar sus perfiles minerales.