onocer los viñedos y eficientizar el manejo fitosanitario desde antes de la implantación del mismo es fundamental para evitar pérdidas en la producción, calidad de cosecha y muerte prematura de las vides.
La región del Noroeste Argentino (NOA) es, en superficie e importancia, la segunda región vitivinícola del país y representa, sin duda, una economía regional importante que se desarrolla en una zona socialmente frágil por la pobreza y el índice de necesidades básicas insatisfechas.
En 2017, esta región incrementó la superficie cultivada en un 18% con respecto al año 2000. La superficie implantada con vides es de 13.752 hectáreas repartidas en 2.820 viñedos. La mayoría de las variedades cultivadas son para vinificar (91,6%), las tintas representan el 53% de la superficie, las blancas el 34% y las rosadas el 14%. Las variedades predominantes son Torrontés Riojano, Malbec, Cabernet Sauvignon, Cereza, Syrah, Bonarda, Moscatel de Alejandría, y otras en menor proporción.
Las enfermedades causadas por virus son patologías de importancia en todas las zonas vitivinícolas del país. Suelen ser poco conocidas y/o reconocidas debido a que los síntomas pueden atribuirse a otros múltiples factores. Estas enfermedades disminuyen la longevidad y el potencial productivo en cantidad y calidad de los viñedos, aun cuando se hayan realizado esfuerzos técnicos para optimizar todos los factores de producción. Es fundamental ampliar el conocimiento sobre la sintomatología, daños y pérdidas asociadas, transmisión, diagnóstico y medidas de control posibles para evitar la transmisión en campo.
Los virus más importantes en términos económicos presentes en viñedos argentinos son:
De estas enfermedades el enrollado de la hoja de la vid es una de las problemáticas más importantes en los viñedos y es causada por cuatro especies virales distintas. Estos virus están restringidos al floema y su propagación se produce mediante vectores y por tránsito de material de propagación.
Los síntomas de la enfermedad varían según la variedad de vid, la especie viral involucrada y las condiciones ambientales y de cultivo.
El enrollado de la hoja de la vid produce, en general, retraso en la brotación, menor fertilidad en las yemas, menor número de racimos y bayas, menor peso por baya, deficiente prendimiento de los injertos, sistema radicular reducido, reducción de la cantidad y calidad de fruta, y disminución en el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Incluso, existen reportes sobre la reducción de la fotosíntesis y preocupantes efectos en la química de los vinos resultantes (menor grado y color, mayor acidez y astringencia, acentuado amargor y disminución de los niveles de polifenoles) y con ello en la valoración sensorial de los mismos.
Estudios sobre pérdidas causadas por esta enfermedad indican una disminución de la producción entre 17% al 85%.
El impacto del enrollamiento de la hoja de vid depende de la virulencia del virus, la susceptibilidad del cultivar/variedad y edad de la planta al momento de la infección. Por ello, es de gran importancia conocer la variabilidad en la población de virus asociados al enrollamiento de la hoja en una determinada zona. En Argentina, en la zona productora de Cuyo han sido detectadas las especies GLRaV -1, -2, -3 y 4.
Estos virus tienen como principal vector a la cochinilla harinosa Planococcus ficus. Otras cochinillas harinosas de los géneros: Heliococcus, Neopulvinaria, Parthenolecanium, Phenano-coccus y Pulvinaria también son vectores. La eficiencia de dispersión del virus a través del vector P. ficus es relativamente baja; sin embargo, en algunas variedades como Chardonnay, Cabernet y Malbec, entre otras, donde las cochinillas pueden desarrollar altas densidades poblacionales, su eficiencia a corta distancia es muy alta. Esto es debido a la asociación de las cochinillas con las hormigas melíferas.
Por otro lado, dada la movilidad de las ninfas de cochinillas a través de aves, implementos y personas, es muy frecuente la dispersión de las mismas a larga distancia y consecuente transmisión del virus. En la naturaleza, no existe otro método de contagio entre plantas más allá de su vector. Sin embargo, estos virus se transmiten por multiplicación vegetativa como estacas o injertos. En este último caso, material sano que se injerta sobre enfermo o viceversa, pero esto ocurre mediado por el hombre.
El comercio y distribución de material vegetal infectado es la principal causa de dispersión. Le cabe al hombre la responsabilidad en este aspecto.
Si tenemos en cuenta que las enfermedades causadas por virus no tienen cura, entonces, debemos trabajar en su control a través de la prevención. Por ello, las principales acciones a realizar son: la propagación e implantación de material libre de estas patologías.
No existen tratamientos químicos, para luchar contra las enfermedades originadas por virosis en vid. Lo que sí podemos realizar es el control poblacional de los vectores. El uso de la confusión sexual sobresale como método inocuo para reducir poblaciones de cochinilla harinosa.
Hay que tener en cuenta que una vez instalada la enfermedad en el viñedo, la única medida de contención posible es la eliminación de material vegetal infectado, y su posterior reemplazo con material libre de virus y la disminución poblacional de su vector.
No existen muchos estudios respecto de la situación fitosanitaria en la región del NOA. Es por ello que en INTA Salta se ha conformado un equipo de trabajo interinstitucional e interdisciplinario que involucra a CONICET y al Centro de Desarrollo Vitícola Valles Calchaquíes, con el objetivo de realizar un diagnóstico de la situación fitosanitaria de esta zona productora y desarrollar capacidades de diagnóstico de las enfermedades virales en vid.
“Se debería analizar el material vegetal a implantar o injertar para evitar la propagación de los virus”
Este artículo fue realizado por el Equipo de Fitovirosis de vid. Mayor información: [email protected]