El colesterol es una grasa (lípido) que el cuerpo necesita para funcionar apropiadamente. Sin embargo, demasiado colesterol puede aumentar la probabilidad de padecer una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular, entre otros. En muchas personas los niveles de colesterol anormales se deben, en parte, a un estilo de vida no saludable, con alimentación alta en grasa y mucho sedentarismo. Por otra parte, el sobrepeso u obesidad son factores que ayudan a elevar esta grasa.
Para evitarlo, en primer lugar, es importante diferenciar los tipos de colesterol existentes: el colesterol total son todos los colesteroles combinados; el colesterol HDL es una lipoproteína de alta densidad con frecuencia llamado “bueno”, mientras que el colesterol LDL es una lipoproteína de baja densidad conocido como “malo”.
El papel primordial para bajar el colesterol lo juega la dieta. Algunos alimentos, como la avena, las peras, las manzanas, las bananas, la cebada, las verduras de hoja y las pasas, contienen fibra soluble que ayuda a reducir el LDL, impidiendo el paso del colesterol hacia el flujo sanguíneo.
Los pescados aportan gran cantidad de omega 3, por lo que se recomienda comer al menos dos raciones por semana. El aceite de oliva, por su parte, contiene una excelente combinación de antioxidantes que ayudan a bajar el colesterol malo y mantener el bueno. Otra opción para acompañar ensaladas o utilizarlos como colaciones son los frutos secos (no fritos y sin agregado de sal).
Finalmente, los alimentos con esteroles o estenoles vegetales añadidos pueden bajar hasta el 10% del colesterol alimentario, consumidos en las cantidades especificadas. En el mercado actualmente existen leches, alimentos a base de leche, jugo de frutas y yogures fortificados con estas sustancias. La cantidad de estenoles vegetales, para tener buenos resultados, es de al menos dos gramos al día.