El alcaucil, o alcachofa, es una planta herbácea cultivada desde la Antigüedad como alimento en climas templados. Es portador de numerosos beneficios nutricionales y medicinales: sus fibras mantienen saludable el sistema digestivo, reduce los riesgos cardíacos, disminuye el colesterol y ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. Es uno de los vegetales con más alto contenido de fibra y una fuente de proteínas, libre de grasa, colesterol o grasas trans.
Traído a la Argentina por inmigrantes italianos en la década del cincuenta, hoy en día se cultiva en La Plata, donde todos los años se celebra la Fiesta Nacional del Alcaucil. Allí pueden encontrarse tres variedades: el francés, que es de primavera y violeta con ligeras pigmentaciones verdes de tipo romanesco; el híbrido violeta, de coloración violeta muy intensa; y el híbrido verde, con hojas en esa tonalidad.
Para obtener el corazón del alcaucil, su parte más preciada, hay que cortar su base o tallo y retirar las hojas externas con las manos, hasta ver que van apareciendo las más tiernas y de color más claro; a continuación, tornear con un cuchillo la base para que el corazón quede más tierno. Al retocar eliminando las hojas restantes, se debe obtener el corazón en forma de cono. Si bien su sabor en general es amargo, si se lo dora se vuelve dulce.