A finales de 2018, Santiago Guglielmetti y Santiago López Silveyra comenzaron a interiorizarse sobre el gran vacío que hay en el área de la alimentación, específicamente en lo que respecta a la pérdida y el desperdicio de los alimentos.
En 2004 se aprobó la Ley Donal, que busca incentivar las donaciones de alimentos aptos para consumo humano que perdieron su valor comercial –ya sea porque se encuentran próximos a su fecha de vencimiento, tienen problemas de etiquetado o packaging, o son productos estacionales–, pero mantienen su valor nutricional.
Según datos de la Secretaría de Agroindustria, en la Argentina se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos por año y 1,5 millón en etapas de comercialización y consumo.
Con esta información, los dos amigos y un tercer socio, el programador Federico Broggi, comenzaron a estudiar qué soluciones existían en el mundo. “Too good to go” en Europa, o “Plato Lleno” en varios países de América latina –incluso en la Argentina– eran alguna de las propuestas. Así fue como en abril de 2019 nació Winim, una aplicación que, con la tecnología como principal aliada, compite en la industria gastronómica haciendo una contribución medible al medio ambiente para controlar el desperdicio de la comida.

La herramienta ofrece a los comercios un canal para que puedan vender lo que les sobra entre un 30% y un 50% más barato. “Así se benefician ellos que, al final de cada turno, pueden obtener ingresos de comida que no pudieron comercializar, y también el consumidor, con una oferta más económica de excelente calidad”, señala Guglielmetti.
Si bien empezaron el emprendimiento con 16.000 dólares, algunos meses después de la presentación oficial de la propuesta recibieron 1,5 millones de un inversor para hacer crecer el negocio.
Hoy, Winim ya tiene más de 350 comercios adheridos en la Ciudad de Buenos Aires y ciertas zonas del GBA, y cuenta con un plan de expansión para 2020 con un objetivo concreto: llegar a los 1.000 locales.
Con ocho personas trabajando full-time, seis de las cuales son las encargadas de mirar los pedidos real time en un dashboard, el siguiente paso de los emprendedores es ampliar su área comercial y salir a buscar más restaurantes o empresas gastronómicas.
Por otro lado, comienzan a analizar su expansión regional. “Antes que al interior miramos a otros países. San Pablo o Montevideo serían algunas de las posibilidades”, señala Guglielmetti, a la vez que comenta que recibieron muchas propuestas de inversores en Quito, Asunción, Miami, Bogotá, Madrid, Nueva York y Varsovia. Sin embargo, el cofundador de la firma cree que “todavía no es el momento”, al tiempo que manifiesta que quiere que su proyecto sea integral: atacar la pérdida de alimentos en toda la cadena, transporte y/o producción.