La Argentina asiste a la peor caída del consumo de carne vacuna en una década. En medio de la crisis económica que atraviesa el país, en 2019 se produjo el menor registro en diez años a causa de la suba en los precios al público. El peor piso de consumo se alcanza debido al alza de precios por encima de los niveles de inflación durante todo el año pasado.
El consumo de carne vacuna per cápita descendió a 51 kilogramos durante el año pasado. Las causas del alejamiento de las cifras históricas de consumo se encuentran en la espiral inflacionaria que alcanzó a los cortes de carne en el mostrador, alejándose del récord de 2013, cuando el promedio llegó a los 62 kilogramos por habitante/año.
Según los datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), se consumieron 51 kilogramos de carne vacuna per cápita, casi un 10% menos que en 2018. “El consumo promedió un 9,4% por debajo del volumen del 2018”, señaló la Cámara.
Desde el sector esperan que la nueva gestión en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, a cargo del ministro Luis Basterra, dé las primeras señales para la recuperación del consumo interno.
En contraposición con el mercado interno, la industria frigorífica vacuna logró un salto interanual del 10,6%, alcanzando el mayor nivel de actividad de los últimos diez años. “Las ventas al exterior de carne vacuna significaron divisas por U$S2.723,5 millones. Durante el segundo semestre, la industria asistió a una importante recuperación interanual de su nivel de actividad, luego de la caída en la primera mitad del año pasado”, asegura el último informe de Ciccra.