as pymes agrícolas, cansadas su relación con los bancos, comenzaron a resolver por sí mismas la financiación de sus ventas. Lo hicieron a través de la creación de estructuras crediticias ad hoc. La primera en hacerlo fue Crucianelli y este año se sumó la fábrica de sembradores Apache.
La autofinanciación no es un fenómeno nuevo en la maquinaria agrícola y tampoco es un fenómeno exclusivo del sector, ya que puede verse también en otros rubros como automóviles o construcción.
Un ejemplo de ello es Apache, compañía que creó una unidad de negocio exclusiva para tal fin. Según Fabiana Trobbiani, gerente general de la firma, “el cliente busca una solución integral”, por lo que “se siente más cómodo si la misma empresa que le provee la maquinaria puede brindarle la solución financiera”.
No obstante, en este 2020 los bancos han regresado a jugar un papel fuerte, después de algunos períodos en los que prácticamente se habían retirado del mercado. La vuelta de las entidades financieras al agro es celebrada por la Cámara Argentina Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), cuyo presidente, Néstor Cestari, manifestó que el puntapié inicial para esa carrera se dio en la última edición de Expoagro.
Más allá de ello, las iniciativas vinculadas a la autofinanciación vienen arrojando buenos resultados. Al menos así lo sostiene Adrián Tittarelli, gerente de Finanzas de Crucianelli, la primera compañía nacional dedicada 100% a la financiación de maquinaria agrícola. “El desempeño superó ampliamente las expectativas. Teníamos como meta financiar un tercio de las operaciones a través de ese canal y en un año ya logramos un porcentaje cercano al 40%”, dijo.
En Crucianelli tenían claro cuál era el objetivo: favorecer el financiamiento para la compra de máquinas de la marca, otorgando condiciones preferenciales respecto a la banca tradicional, facilitando el acceso y adaptando los plazos y modalidades de pago de acuerdo a las necesidades específicas de productores y contratistas. A través de esta línea, la firma brinda planes a 36 meses en pesos y dólares, o 24 cuotas con canje de cereal.
En el caso de Apache, su unidad funciona más como una agencia de intermediación que como una financiera global. “En una primera etapa, lo que estamos haciendo es hacer de nexo entre el productor y el mercado de valores. Nos encargamos de acercar las partes, para que, a través de los instrumentos que hoy están disponibles en la Bolsa, se puedan hacer las gestiones y así accedan a los productos de la empresa”, indicó Trobbiani.
En una siguiente fase, Apache plantea la independización absoluta de esa unidad, siguiendo el camino que inició Crucianelli. “Lo entendíamos como una necesidad. El cliente busca la sembradora, pero también el servicio y la forma de acceder a la máquina”, indicó por su parte Marcos Torrealdy, gerente comercial de Crucianelli.
La decisión de lanzarse con financieras propias se da en un marco de moderado optimismo en el sector de maquinaria agrícola, que había visto con buenos ojos la política de reducción de tasas y una mayor visión industrialista por parte de los actuales ocupantes de Casa Rosada.
En el último informe difundido por Cafma se destacó que las ventas en el mercado interno crecieron un 5% en el sector durante el segundo trimestre del año, gracias a que el rubro agropecuario no frenó su actividad en medio de la cuarentena puesta en marcha el 20 de marzo.
“Las expectativas que teníamos al principio eran totalmente negativas y ahora estamos contentos porque pensábamos que se nos venía la noche”, dijo Cestari, para luego agregar que “el productor fue el único que trabajó y, al no poder invertir en dólares o cualquier otro bien, se actualizó en la parte de maquinaria agrícola, que por ahí estaba relegada de años atrás”.
Más allá de las buenas nuevas, Cestari brindó su franca opinión respecto a los movimientos de empresas como Crucianelli y Apache. Sin esquivar el tema, acusó a las firmas de boicotear gestiones encarriladas por el sector. "No creemos que sea la forma. Para financiar están los bancos. Que haya empresas en condiciones de financiar está muy bien, pero probablemente no sea la mayoría. Es como si al banco le pido que fabrique una tolva”, expresó.
El dirigente pilotea pedidos de las pymes nacionales del rubro que reclaman al Gobierno y las entidades financieras mayores facilidades para la venta de sus equipos. Sin embargo, plantea que si las propias empresas del sector los resuelven por las suyas, se queda con menos argumentos a la hora de discutir condiciones. “Hay cosas que no son ejemplo de la cámara. La herramienta del crédito tiene que estar en los bancos”, subrayó.
Un dato relevante es que tanto Apache como Crucianelli tuvieron una destacada actuación en la gremial empresaria. Carlos Castellani (Apache) la encabezó en 2012, y lo propio hizo Raúl Crucianelli en 2016, con lo cual forman parte del riñón de Cafma.