Con el objetivo de hacerle frente a las emisiones de gases de efecto invernadero que provienen del ganado y para reducir el consumo excesivo de carne vacuna, la Unión Europea (UE) planea imponer un impuesto similar al que hace un tiempo se le aplicó a los fabricantes de gaseosas por el uso de azúcar.
“Las vacas que eructan son más perjudiciales para el clima que todos los autos del planeta juntos”, señaló un representante de Barclays, compañía de servicios financieros internacional con sede en Londres (Reino Unido).
Según un informe que analizó las emisiones de carbono provenientes de los sectores agropecuarios y alimenticios, se llegó a la conclusión de que empresas y productores agrícolas de la cadena de valor podrían experimentar grandes riesgos en caso de que se implementara un impuesto al metano. Además, podría conducir a un encarecimiento de ciertos productos, que arrojarían menores niveles de rentabilidad para las compañías.
Por otra parte, se estima que los emprendedores que alientan nuevas firmas de carne alternativa derivada de vegetales o laboratorio enfrentarán restricciones para el etiquetado de sus alimentos, como consecuencia de las protestas provenientes de ganaderos, carniceros y políticos, quienes aseguran que usar palabras como “bife” o “salchicha” para denominar a carnes elaboradas a partir de vegetales puede provocar confusiones en los consumidores.
Como hace un tiempo se empezó a tomar consciencia del impacto negativo que genera la ingesta de carne sobre el medioambiente, algunos especialistas mencionan que está surgiendo un reconocimiento a los verdaderos costos del consumo y a la necesidad de reequilibrar la industria ganadera.
Vale aclarar que la industria alimenticia y agrícola representa cerca de la cuarta parte de todas las emisiones globales, de acuerdo a datos ofrecidos por la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO). La fuente de emanación principal proviene del proceso digestivo de las vacas, llamado fermentación entérica, que genera metano como subproducto.
Recientemente, en enero, la Comisión EAT-Lancet fijó las primeras metas científicas para la alimentación saludable y la agricultura sustentable, promoviendo una reducción en el consumo de carnes. Asimismo, muchos consumidores se están inclinando por proteínas vegetales, para contrarrestar el impacto ambiental, mientras que el negocio de las carnes y leches en base a vegetales viene creciendo a pasos acelerados en Estados Unidos y Europa. Hace un tiempo, por ejemplo, la multinacional suiza de alimentos y bebidas, Nestlé anunció que en marzo inaugurará una planta de hamburguesas vegetales con sede en Alemania.