Actualmente, el sector apícola aporta a nuestro país un ingreso superior a los 200 millones de dólares anuales por la exportación de miel.
Si bien este es el principal producto obtenido de la actividad y el de mayor comercio mundial, existen otros productos y servicios como propóleos, polen, jalea real, cera, apitoxina, material apícola vivo (genética) y polinización de cultivos, cuyo comercio se encuentra en crecimiento.
La apicultura es una actividad de alto valor social, ya que colabora en el sostenimiento económico de casi 100.000 familias, entre productores apícolas y otros actores vinculados a la producción y comercialización de productos apícolas e insumos. Muchas de estas familias dependen exclusivamente de esta actividad productiva que se constituye como una de las principales para la agricultura familiar y economías regionales.
Además, la apicultura contribuye singularmente con la biodiversidad ambiental y la producción de alimentos, ya que poliniza las flores silvestres y cultivos, elevando los beneficios del sector agropecuario potencialmente respecto de lo obtenido con la producción de miel.
INTA