a remolacha o beterava es la raíz que crece en la planta del mismo nombre, que se cultiva- sobre todo- en el Cinturón Verde de Mendoza. El color es variable, desde rosáceo a violáceo y anaranjado rojizo hasta el marrón. La pulpa es de color rojo oscuro y presenta círculos concéntricos de color blanco. Debido a que se trata de una raíz en la que se acumulan gran cantidad de azúcares, su sabor es dulce.
Se trata de un cultivo es muy antiguo, data del siglo II a.C. y dio lugar a 2 hortalizas diferentes: una con follaje abundante, la acelga y otra con raíz engrosada y carnosa, la remolacha. En principio las antiguas civilizaciones sólo consumían las hojas de la remolacha y la raíz se utilizaba como medicamento para combatir dolores de muelas y de cabeza.
Se sabe que los romanos comían esta raíz, pero no fue hasta el siglo XVI cuando volvió a la dieta, en este caso, de ingleses y alemanes. En la actualidad, su consumo está muy difundido en especial en Europa, Francia e Italia son sus principales productores.
Es un alimento de moderado contenido calórico ya que, después del agua, los hidratos de carbono son el componente más abundante, lo que hace que sea una de las hortalizas más ricas en azúcares. También es fuente de fibra y rica en minerales, iodo, sodio y potasio. De sus vitaminas sobresalen los folatos que intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos y en la formación de anticuerpos en el sistema inmunológico. Están presentes, en menor cantidad, el magnesio, el fósforo y el calcio. En sus hojas abunda el beta-caroteno y minerales como el hierro y el calcio.
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